Queridos hermanos. Hoy, nuestros juniores, Pedro Rivas y Manuel Sánchez, han viajado de San Juan a Ponce, y se han conectado con todos los Escolapios. Informaron a través de una breve conversación telefónica, y mensajes cortos, que todos en el Colegio Ponceño, Playa de Ponce y en nuestra Casa de Formación, están bien, aunque emocionalmente afectados.

También han informado que la Iglesia y la Escuela Elemental en Playa de Ponce están terriblemente devastadas. Nuestra casa de formación ha sido afectada, pero no seriamente. El Colegio Ponceño está muy afectado en algunas zonas, como vimos en un video que alguien nos envió.

Poco a poco vamos sabiendo de las familias de nuestros hermanos escolapios puertorriqueños, aunque no de todos. Gracias a Dios, las noticias son consoladoras. Seguimos orando por todos.

Esto es lo que puedo compartir. Habrá que evaluar los daños, considerar nuestros potenciales, y diseñar un plan que puede fortificar nuestra misión de escolapia, centrada especialmente en los niños y en los pobres.

Daremos pautas sobre cómo organizar nuestras fuerzas, de modo que, con la ayuda de nuestros benefactores y personas de buena voluntad, construyamos un futuro de esperanza.

Renovamos una vez más nuestra pasión por Cristo, sirviéndole en los más pequeños, como San José de Calasanz, incluso en medio de catástrofes, persecuciones, obstáculos administrativos, etc. Nos lo recuerda nuestras Constituciones: «Cuando con perseverancia, sufrimos los inconvenientes de nuestra vida diaria, con renovada entrega, en las escuelas y entre los niños, completamos en nuestra propia carne, por el bien de la iglesia, lo que falta en la Pasión de Cristo». (C20)

María, Madre de los sin techo y de los indigentes: ¡ruega por nosotros!

                                                                                                                                                              Fernando Negro Marco, Sch. P.

(Provincial)