La parroquia de Bolszewo no es grande, tiene aproximadamente siete mil feligreses, pero es conocida por cientos de jóvenes, por lo menos los que el año pasado asistieron a la Jornada Mundial de la Juventud. Pues en Bolszewo, en la diócesis de Gdansk, jóvenes venidos a la Jornada Mundial de la Juventud vivieron la semana que precedió a la llegada a Cracovia.

El 20 de mayo de este año fue un día muy importante en la historia de la parroquia, porque por primera vez (desde hace unos 70 años que existe la parroquia) en Bolszewo fueron ordenados cuatro sacerdotes escolapios: Łukasz Wilusz, Mateusz Kaźmierski, Rafał Stenka y Dariusz Jabłoński. Los que estuvieron en la JMJ saben que cuando algo importante ocurre en la parroquia en Bolszewo, afecta a la parroquia entera, de modo que muchos feligreses vinieron a misa a orar y a participar en la ceremonia.

La ceremonia fue presidida por el Sr. Obispo S.E. Jan Styrna. El mismo que nos invitó a venir a Elbląg, donde desde hace 13 años tenemos la escuela. En la homilía recordó la imagen del sacerdote dada por la Iglesia y San Juan Pablo II. Debe ser no sólo un ministro de Dios, sino también un amigo de Dios. El obispo propuso a los recién ordenados una regla que podría utilizarse en el momento del desplazamiento y cambio de parroquia o de escuela. Se trata del refrán “en todas partes puedo hacer algo bueno.” Asistían el Padre Provincial Józef Matras, hermanos sacerdotes, seminaristas y también los tres novicios con su maestro. A la ceremonia vinieron también las hermanas escolapias y representantes de las escuelas y parroquias donde trabajaron antes los nuevos sacerdotes  como juniores y diáconos.

Los nuevos sacerdotes provienen de diferentes regiones de Polonia y ya trabajan en las escuelas: Łukasz en Łapsze Niżne, Mateusz, Rafał y Dariusz en Cracovia. Deseamos que su nueva presencia en la Iglesia sirva para la santificación de aquellos a quienes servirán y para la propia.

Al día siguiente, el recién ordenado Rafał Stenka celebró su primera misa en Bolszewo. La celebración de la primera misa fue precedida por la bendición de los padres y la procesión desde la casa a la parroquia.