El quinto día del Consejo de Superiores Mayores ha quedado marcado por el encuentro con el Santo Padre, el Papa Francisco. En la audiencia pontificia han participado todos los miembros del Consejo de Superiores Mayores, los escolapios de las casas generales de Roma y la casa de formación de Italia, la comunidad de la Casa General de las Madres Escolapias, el Consejo General de la Fraternidad, y todos los trabajadores de la Curia General que se encargan de las diversas tareas de la casa, así como algunos de los invitados al Consejo, que se han quedado en Roma para participar de la audiencia.

El clima ha sido muy familiar, y el Papa ha estado particularmente cercano a todos. La audiencia comenzó con unas palabras de saludo del P. General, y a continuación el Santo Padre improvisó su discurso, dedicando especial atención del tema del año jubilar: “Educar, Anunciar, Transformar”. Se centró especialmente en los desafíos de la educación, resaltando la importancia de la educación en la vida de la sociedad, el desafío de una educación integral que atienda “al saber, los valores y los sentimientos”, e invitando a nuestra Orden a trabajar especialmente para que los niños y jóvenes puedan estar siempre abiertos a la sabiduría de los ancianos, con el fin de que sean “jóvenes con raíces”.

Terminó la audiencia con una oración a María y con la bendición del Papa para todos los participantes y el conjunto de las Escuelas Pías. Al terminar, el Papa saludó uno a uno a todos los presentes, que le fueron presentados por el P. General.

Por la tarde, el Consejo retomó sus trabajos, dedicando las dos sesiones a cuatro proyectos importantes de la Congregación General: el Sínodo Escolapio de los Jóvenes, la Escuelas “ALTUM”, el proyecto “Escuelas Pías en Salida”, y la presentación de la realidad y desafíos de las nuevas fundaciones de nuestra Orden en Perú, Burkina Faso y Mozambique,

El día terminó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. Hilario Flores, Viceprovincial de las Californias.

 

Saludo del Padre General

Discurso del Santo Padre Francisco