El 30 de mayo de 2012 la Congregación General aprobó el Programa Galileo, buscando elevar el nivel intelectual de la Orden y capacitar a los religiosos escolapios para dar respuestas adecuadas a los retos que tenemos planteados y abrir nuevos horizontes de vida y misión. Se le dio este nombre en memoria de la claridad de visión que tuvo Nuestro Santo Padre cuando impulsó que sus religiosos se formaran cerca de una de las personas de mayor nivel científico de su época.

El Programa Galileo se centra especialmente en la formación intelectual a nivel de postgrados (licencias, maestrías, doctorados, etc.), y se sitúa en coordinación con todas las iniciativas que se impulsan por la Congregación General y los diversos Secretariados Generales. En una concepción sistémica del proceso que estamos viviendo, este programa adquiere toda su dimensión y relevancia, y sólo desde ese proyecto global podrá desarrollar todas sus potencialidades.

BREVE HISTORIA.

El programa se puso en marcha en el curso 2013-2014. En verano de 2013 se rehabilitó parte del edificio del Calasanctianum en Roma, y se creó una comunidad de sacerdotes y diáconos estudiantes, compuesta por el rector (P. José Burgués) y 8 estudiantes provenientes de cuatro provincias diferentes; al mismo tiempo comenzaban sus estudios en Pantin otros tres escolapios de dos provincias, y uno más estudiaba en Pamplona. Al curso siguiente, dos estudiantes del Calasanctianum dejaron los estudios y volvieron a sus respectivas provincias, mientras otros dos venían a en su lugar.

Al comienzo del curso 2015-2016 hubo un pequeño cambio de criterio: no todos los estudiantes que venían al Calasanctianum (o que estudiaban en otras partes) serían automáticamente considerados “galileos”, y así, por ejemplo, quedaban excluidos del grupo los que venían a prepararse como formadores, aunque hicieran una licencia de dos años. De este modo disminuye el número de estudiantes del programa, aunque otros escolapios sigan haciendo estudios de nivel superior.

BALANCE PROVISIONAL

Tras cuatro cursos, son 17 los escolapios jóvenes que han pasado o siguen en el programa. Y estos son los resultados obtenidos:

  • Estudios parciales: Sebastien Sambou (Filosofía, África Occidental); Godlove Chin y Paulinus Abose (Formación de Formadores, África Central); Cyrille Mbarga, de África Central, Master en Educación. Interrumpió su doctorado en Educación, por motivos de salud, Théophile Daitta (África Occidental).
  • Licencia en Formación de Formadores: Valery Muaffo, África Central; Crisanto Cagagcab, Japón-Filipinas; Rayison Pallichankudiyil, india.
  • Licencia en Teología Espiritual: Nestor Sarr y Guy Parfait Diatta, de África Occidental.
  • Máster en Teología Moral: Bernard Manga. Continúa con otro Máster en Antropología.
  • Doctorado en Educación, en 2017: José Víctor Orón, de Emaús. Ha publicado diversos trabajos, dado muchos cursos y lanzado el programa “UpToYou”.
  • Licencias en teología en marcha: Allan Jay Gavino (Japón-Filipinas, Dogmática); Benoit Babene (África Occidental Bíblica).
  • Doctorados en marcha: Martin Badiane, de África Occidental, y Jojo Kampolath, de India, en Teología Espiritual; Fernando Torres, de Estados Unidos – Puerto Rico, en Teología Bíblica.

Otros tres jóvenes escolapios se están preparando en Roma con el estudio del italiano para comenzar sus respectivos estudios en octubre, en universidades romanas. Por supuesto, en otros lugares de la Orden otros escolapios, jóvenes y menos jóvenes, también llevan a cabo estudios académicos para elevar su preparación y capacidad de servicio a la Orden. Todos tenemos que seguir adelante con nuestra formación permanente, como exigencia de nuestra dedicación a la educación de niños y jóvenes, que cada vez debe ser de mayor calidad. El Programa Galileo es uno de los medios establecidos por la Orden para lograr este objetivo. Después de cuatro años se han conseguido algunos logros, y más podrían haberse conseguido, sin duda. Queda en las manos de los Superiores Mayores el animar a más escolapios jóvenes a seguir formándose, por este camino o por otros. Ojalá entre todos logremos ir recuperando el liderazgo intelectual y pedagógico que la Orden tuvo en siglos pasados.