Presidida por el Padre General se ha celebrado en la iglesia de San Pantaleo la Eucaristía de clausura del Año Jubilar Calasancio, que, con grandísima alegría y comunión, se ha vivido en el conjunto de la Las Escuelas Pías durante estos doce meses.
El P. Aguado ha querido subrayar en su homilía que la clausura del Año, no supone el fin del Año Jubilar, puesto que “el amor de Dios por los niños y jóvenes, y su llamada constante a optar por ellos, no termina jamás”. Además, el P. General ha invitado a todos los escolapios, religiosos y laicos, a recoger las palabras del Papa Francisco, y vivir un nuevo Pentecostés que “debe ser nuestro horizonte en los próximos años”. Por tanto, “este Pentecostés debe ser, como el primero, lleno de comunión, ansioso de la presencia del Señor entre nosotros, abierto a la novedad del Espíritu y cargado de pasión por la misión”.
Esa mirada al futuro, de unas Escuelas Pías en salida, ha tenido su punto culminante con la profesión solemne de Tommaso de Luca, que ha recibido el P. General, acompañado del P. Ugo Barani, Provincial de Italia, la más antigua Demarcación de nuestra Orden.
Se dan la mano así, los 400 años de historia de nuestra Orden y su ilusionante futuro en la misión.