“Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, Príncipe de la Paz” (Is 9, 5)

Celebramos con profunda alegría el nacimiento del Salvador. Acojamos con fe el signo definitivo del Amor de Dios. Compartamos fraternalmente el gozo profundo de la presencia de Dios en medio de nuestra historia, para transformarla en camino de plenitud. Sintámonos enviados, con Calasanz, a colaborar en esta historia desde nuestro carisma y nuestra misión. Renovemos nuestro deseo de entregar toda nuestra vida para que, junto con los niños y jóvenes, ante todo los más pobres, podamos seguir los pasos de Aquél que viene a nuestro encuentro desde la humildad y misterio de la noche de Belén. Hagámoslo confiados, porque un niño nos ha nacido, y la misericordia del Señor dura por siempre.

Para todos los que formamos parte de las Escuelas Pías y de la Familia Calasancia, para todos los que vivís y crecéis junto a Calasanz, nuestros mejores de deseos y felicitación. Que Dios os bendiga a todos.

 

La Congregación General de las Escuelas Pías.