Olor a oveja, olor a niño pobre…

Los institutos de nuestra familia, representados por sus Superioras y Superiores Generales y algunos miembros de sus Consejos, les saludamos con alegría y esperanza desde nuestro encuentro de formación, reflexión y oración.

Nos hemos reunido del 4 al 6 de octubre en la casa de San Pantaleo, Roma. Específicamente, nuestro encuentro ha tenido lugar en la Pinacoteca, donde se encuentran innumerables exvotos, es decir, expresiones de agradecimiento a las gracias y favores recibidos por la intercesión de San José de Calasanz.

Del mismo modo nosotros agradecemos al Señor este año de Misericordia, el ya cercano Año Jubilar Calasancio y la próxima canonización del P. Faustino Míguez.

Con la finalidad de enriquecer nuestra vida y misión, hemos reflexionado, desde la perspectiva bíblica, de vida consagrada y calasancia, en torno al tema de la misericordia. Las ponencias que nos ayudaron a cumplir el objetivo del encuentro estuvieron a cargo de la Hna. Nuria Calduch-Benages MHSFN, P. Gonzalo Fernández CMF y el P. Ángel Ayala Sch. P.

Creemos en un Dios lleno de atributos, entre los cuales, sin comparación, la misericordia es el mayor; es su mejor autorrevelación, es su identidad. Por eso la antropología hebrea escogió para ponerle nombre a esto un término que hace alusión a las entrañas, ahí donde una madre se relaciona con su hijo y acontece el máximo sentimiento que un ser humano puede vivir.

La Escritura nos muestra a nuestro Dios siempre misericordioso, nunca indiferente, siempre atento a nuestros clamores. También nos presenta mujeres y hombres que han sabido encarnar y hacer vida esa misericordia, aún con el riesgo de sus vidas. La plenitud de todos ellos la encontramos en Jesús que vive hasta los más profundo de sus entrañas sus sentimientos ante los pobres, los enfermos, pecadores, mujeres, niños y excluidos. Jesús siempre ve, siempre siente y siempre actúa.

La Familia Calasancia también encuentra en sus fundadores y fundadoras ejemplos vivos inspirados en Jesús y nos llevan a Él.

El papa Francisco nos quiere pastores con olor a oveja. Nuestros carismas fundacionales nos enseñan a ser pastores con olor a niño pobre, nos enseñan a vivir la misericordia de Jesús ante la niñez y la juventud de nuestro tiempo, siempre como una respuesta al amor de Dios, Él siempre primero en misericordia.

Ante las circunstancias de aridez y dolor que se viven en muchos lugares, nuestros carismas fundacionales nos invitan a ser oasis de misericordia. Por eso hemos analizado y compartido los principales desafíos de nuestros institutos así como nuestros esfuerzos, desde nuestras debilidades y fortalezas, para abordarlos.

Desde la capilla Paulina de la Basílica de Sta. María la Mayor, tan significativa en nuestra historia fundacional, hemos pedido la luz del Señor y la protección de Nuestra Madre para que nuestra familia entera siga siendo signo vivo de esperanza y misericordia para la niñez y la juventud que Él nos ha encomendado.

Representantes de la Familia Calasancia

Roma, 6 de octubre de 2016