Si tuviera que elegir una palabra que expresara el “tono” de nuestra fundación en Perú, me inclinaría por la palabra “comunión”. La comunión es un dinamismo plural, rico, insospechado, y produce frutos de vida, de misión y de futuro. Siempre ha sido así. Procuraré explicarme poco a poco, a lo largo de esta carta fraterna, en la que deseo compartir con todos vosotros la realidad, desafíos y proyectos de nuestra presencia escolapia en Perú, una de las tres fundaciones que la Orden ha realizado en este Año Jubilar, junto con Mozambique y Burkina Fasso.

 

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