Fiesta de San José de Calasanz en la Comunidad Escolapia de Miami

El 25 de agosto en la tarde y noche la Comunidad Escolapia de Miami celebró la fiesta de San José de Calasanz unida a numerosas personas  relacionadas con la Orden por diversos motivos. En primer lugar concelebraron la Eucaristía de la fiesta con la Comunidad al completo la Comunidad Escolapia de Fort Lauderdale y el Sacerdote diocesano Francisco Hernández, hijo del Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos UFEC (Unión Familia Escolapia Cubana). Estaban presentes miembros de la UFEC, personas del SEPI, numerosos bienhechores, personas distinguidas con Carta de Hermandad, profesores laicos de la Casa de Formación “Casa Calasanz” de Miami, amigos que aprecian y viven  motivados por el carisma escolapio.

Se comenzó con la celebración de la Eucaristía, en el salón grande del SEPI, por resultar la capilla  demasiado pequeña para los asistentes. La presidió el Padre Rector de la Comunidad, Jesús María Lecea. Un momento destacado fue la entrega  de Cartas de Hermandad a varias personas: esposos María Eugenia y Jorge Salazar Castillo; esposos Alicia Rodríguez Feo de Miñana y Luis Miñana; el Sacerdote diocesano de Miami Rev. Francisco Hernández, con sus padres Rosa Arenas de Hernández y  Julio Hernández;  esposos Manuel Fernández e Isis Longo de Fernández; los esposos  David Contreras y Carmen Rodríguez de Contreras. Hizo la entrega, tras explicar el significado de la Carta de Hermanad Escolapia, el Padre Jesús María Lecea, Sch.P.  Todos los presentes se unieron con mucha alegría  en una aplaudida felicitación a los nuevos hermanos escolapios por tan merecido reconocimiento.

La Carta de Hermandad la creó el mismo S. José de Calasanz como  un fraterno y agradecido  reconocimiento que la Orden extiende a personas que han dado apoyo generosamente a las obras escolapias. Crea entre la Orden Escolapia y los que la reciben  un vínculo de familia espiritual permanente, en este mundo y en el cielo, con el que se es partícipe de los dones y gracias espirituales otorgados por Dios, en el reconocimiento gratuito de  las obras buenas y  de las oraciones de cuantos componen la Familia Escolapia, Religiosos y Laicos.

Tras la Misa siguió un gustoso y abundante aperitivo en la Plaza del SEPI, antes de  pasar al comedor para degustar una magnífica cena, compartida, junto a los sabrosos platos y bebidas,   con alegría y buena hermandad. Todo resultó extraordinariamente bien por la colaboración y bien hacer de muchos voluntarios, que trabajaron duro en los días que precedieron a la fiesta para que no faltara detalle.