Calasanz decía que la enfermedad es una visita de Dios. Pero cuánto cuesta aceptar esto cuando la que padece la enfermedad es una pequeña que apenas ha cumplido los tres años de vida.

Causó gran preocupación la enfermedad de Paloma, una niña aspirante a ser alumna de las Escuelas Pías de Río Cuarto en Argentina, quien padece un neuroblastoma de alto riesgo y poco alentador pronóstico si no recibe el tratamiento necesario.

Su familia, dos de sus miembros son alumnos y la mamá exalumna, fue capaz de generar un notable movimiento de solidaridad en toda la ciudad, lo que les permitió abordar el coste del tratamiento, y el traslado de la familia a Barcelona.

Algunos detalles que tuvo el Señor, que no abandona a sus hijos: frente al lugar en que se alojaron, una plazoleta dedicada a Calasanz, a la vuelta de la esquina, la Parroquia San José de Calasanz y, a los pocos días de llegar la visita en su casa del Jefe de Acción Social de las Escuelas Pías de Cataluña, para disponer la ayuda a unos miembros de la familia escolapia. Y no sólo eso, sino también el detalle de ser recibidos por el P. Provincial de Cataluña y por el Director General de las Escuelas Pías, ofreciendo ayuda y escolarización para los hijos de esta familia.

La mamá de Paloma lo dice mejor que nosotros en un mensaje: “hoy he visto qué real puede ser la frase Calasanz nos une”.

Es un rasgo nuevo y maravilloso sin duda de la “interdemarcacionalidad” de que hablamos en la Orden. Agradecemos a los PP. Escolapios de Cataluña por este gesto que nos muestra toda la verdad, compromiso y consuelo que trae practicar la conocida frase: “Calasanz nos une”.

P. Luis Maltauro Sch.P.

 

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