Sesión de clausura del capítulo provincial:

Se dieron lectura a las actas para proseguir con el mensaje del Padre Provincial. Después el Padre General y presiente del Capítulo dio su mensaje indicando que Calasanz hizo la orden y la construyó día a día. Ese es el escolapio, no basta con trabajar a fondo en la escuela, hace falta una mentalidad Calasancia: construir las Escuelas Pías, que incluso forma parte de su espiritualidad. Los catalanes que vinieron a México fue porque tenían la mentalidad de Calasanz.

Por último recuerda que hay 3 cosas que la provincia y los escolapios necesitamos 1. Claves de vida, 2. Mentalidad y espiritualidad de Calasanz y 3. Mentalidad de Orden. Necesitamos construir unas Escuelas Pías en México más calasancias y más misioneras.

A los religiosos en formación inicial les invitó a que fueran a transmitir a sus hermanos formandos lo vivido aquí: el celo apostólico que se ha respirado y con el que todos regresamos a nuestros lugares de trabajo. Para terminar les dirigió un mensaje a la fraternidad, diciéndoles que este es un signo trabajo juntos entre religiosos y laicos, recordando que hay cosas en las que solo trabajan los religiosos y otras en las que trabajan laicos y religiosos.

El capítulo termina según nuestro ritual preguntando al capítulo y siguiendo la tradición cantamos la Salve en latín a la Virgen. Con esta última oración dio por terminado el VIII Capítulo Provincial de las Escuelas Pías de México, bajo el lema: “Vayamos a la otra orilla” Mc 4, 35.

Hno. Roberto Emmanuel Victoria Díaz, Sch.P.

 

«La Palabra nos regala la llamada fuerte a centrar la vida en Jesús. Ahora nuestros hermanos laicos participan del carisma por medio de la mediación de niños y jóvenes. Pero la llamada es para todos… la palabra nos enseña que en este camino de la resurrección Jesús aparece como un desconocido imperceptible en nuestra vida. Por eso es necesario escuchar. Los apóstoles escuchan, son dóciles y consiguen una pesca abundante. Esa es la raíz de obedecer, y así hacen la voluntad del Señor.

A Jesús lo conocen por la experiencia del amor, los demás no lo reconocieron rápidamente pero algo sintieron y vieron que es el Señor… cuando se apropia el encuentro y nos dejamos encontrar ciertamente surge la experiencia de amistad y amor con Dios.

Yo les invito en este caminar del cuatrienio a llevar a Jesús al corazón, es el Señor la piedra angular vivida y es la experiencia nítida de su presencia en medio de mi pequeñez y debilidad que me acompaña y yo pueda hacer su voluntad» (Homilía del P. Provincial Marco Antonio).

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