«Amar la Iglesia»: lema que abanderó la reunión de 130 personas vinculadas a nuestros colegios, parroquias, obras y a la Fraternidad de toda la provincia de Polonia. Ellos se dieron cita en Licheń para vivir un evento llamado “la Fiesta del Laicado Escolapio”, del 21 al 23 de octubre.

El lugar de la reunión fue estratégicamente elegido, porque en Licheń hay un santuario dedicado a la Virgen María. Actualmente, este lugar es custodiado por una congregación mariana fundada por el P. Stanisław Papczyński, ex escolapio polaco, durante el siglo XVII.

La primera conferencia impartida a los laicos escolapios fue: «La Iglesia de Calasanz – un amor difícil». Esta charla la impartió el P Mateusz Pindelski. El P. Provincial enlistó luces y sombras de la experiencia vocacional de Nuestro Santo Padre en relación con la Iglesia.

La segunda charla fue sobre el tema: «Cuando el pasado estorba el amor». Esta conferencia la impartió el P. Edward Kryściak quien bosquejó el desarrollo histórico de la Iglesia. Explicó la influencia de los cambios ocurridos en el seno de la Iglesia a lo largo de los siglos hasta nuestro presente.

El último orador fue el Sr. Andrzej Boj Wojtowicz. Él es el autor de las pinturas de San José Calasanz ubicadas en nuestra casa de Jelenia Góra – Cieplice. En su conferencia titulada: «Mi Calasanz – la comunión de los santos», el responsable de la charla subrayó la importancia sobre cómo un artista valora la relación Creador-criatura cuando su obra artística está estrechamente vinculada a lo sagrado y a su experiencia de fe.

La Fiesta es una oportunidad para mostrar gratitud. En la reunión se entregaron varios reconocimientos a los laicos por su perseverancia en la misión compartida con las Escuelas Pías de Polonia, por ejemplo: El Diploma de la Fraternidadfue entregado a Bożena Wojciechowska, maestra del Colegio de Łowicz. El premio provincial y la estatuilla de «Calasanz y el niño» fueron concedidos a: Anna Maro, del colegio de Katowice, y, a Agata Chmiel y Damian Ruszel, de las obras de Rzeszów. La estatuilla del «Ángel de la escuela escolapia» fue entregada a Bożena Siekiera de Łowicz.

Un dato curioso que compartieron las personas que participaron en el encuentro fue: la ayuda desinteresada a los refugiados de Ucrania. A través de la voz de sus representantes de presencia se dio las gracias a los feligreses de Rzeszów, Kraków-Wieczysta, Bolszewo y Jelenia Góra-Cieplice.