Llegamos a la especial comarca de Peralta de la Sal el día 10 de julio para la hora del almuerzo, bien recibidos por los que aquí residen.

Comenzamos con una dinámica para conocernos entre todos y afianzar el grupo tan diverso y rico que conformamos, llevada adelante por los coordinadores de la ruta Calasanz.

Al día siguiente, se dio comienzo a las charlas espirituales organizadas por el P. Emmanuel Suarez para ayudarnos a verificar nuestra vocación por los siguientes cinco días. Meditamos sobre el seguimiento de Cristo, los votos religiosos, nuestro ministerio, la afectividad y la vida comunitaria.

Luego de las charlas y la meditación personal, compartimos comunitariamente las resonancias de lo reflexionado, siendo este un momento de gran intimidad y una oportunidad para conocernos profundamente.

Fue una gracia muy especial celebrar la Santa Misa y las oraciones en el Santuario de la casa natal de Nuestro Santo Padre, cuya organización era alternada en los religiosos de las distintas circunscripciones.

Además, con la compañía experta del P. Juan Antonio Frías, recorrimos el museo, la capilla de los mártires y la parroquia de Peralta. Allí pudimos profundizar elementos centrales de la vida del Fundador, reconociendo que la vocación de Calasanz surgió, ya en sus orígenes, de su familia y pueblo.

Atendiendo a la realidad de la comunidad de acogida que es Peralta, tuvimos la dicha de compartir un juego de fútbol con algunos de los ucranianos que están alojándose en la casa escolapia.

Por las noches, cada demarcación tuvo su tiempo para presentar la realidad de su provincia y compartir algunos elementos culturales tales como alimentos, bebidas y música.

Conforme pasan los días, la alegría de ser parte de la misma familia religiosa nos inspira y anima a conocernos más profundamente y compartir lo que recibimos de parte de Dios en esta vocación religiosa escolapia.

Andrés Rodríguez