El Encuentro de Juniores de la Orden, tuvo lugar el 12 de diciembre en el marco de la víspera del tercer domingo de adviento (domingo de la alegría) así como en la fiesta de la Virgen María de Guadalupe (día de gozo para muchos países de Latinoamérica así como en Filipinas). Este día fue marcado por la misma alegría en la experiencia vital formativa de los juniores de toda nuestra amada Orden de las Escuelas Pías.

En un evento inédito, fueron convocados los más de trescientos juniores de la Orden por el P. Pedro Aguado, en videoconferencia. El objetivo central del Encuentro se resume en el lema del mismo: “Calasanz nos une”. Todos ellos convivieron en el mismo espacio con la alegría y la esperanza de saberse juntos, en un mismo proyecto, en una misma barca, en un mismo latir del corazón de Calasanz. El Encuentro de casi tres horas de duración fue para los muchachos una grata oportunidad de seguir colaborando en su formación y en la construcción de su identidad. Las lenguas desde las que se comunicaron fueron el inglés, español y francés. También hubo dos traductoras que ayudaron a ser puentes entre los asistentes.

Se reunieron de todas las presencias de las Escuelas Pías. Juniores de lenguas distintas, pero conscientes que les une un mismo lenguaje: el amor por los niños y jóvenes. Lo que se compartió fue tan solo una pequeña muestra de lo que los escolapios (tanto quienes están en la formación inicial como en la permanente) estamos dispuestos a hacer por amor: entregar la vida. Se reflejaron rostros de felicidad y de gozo, aunque también de trabajo y paciencia.

Los juniores de todas las demarcaciones compartieron los elementos que les han ayudado durante su formación para consolidar e integrar la identidad escolapia, los desafíos qué afrontar en su caminar vocacional y las impresiones que tuvieron sobre lo escuchado durante la reunión. Por otro lado, el P. General, Pedro Aguado; P. Jesús Guergué (Belo Horizonte, Provincia de Brasil); P. José Segalés (Viceprovincia de las Californias); P. Oswaldo Espinoza (Ecuador, Provincia de Nazaret); y el P. Jins Josep (Viceprovincia de la India) compartieron con los jóvenes claves de vida que les han ayudado a madurar y a sostenerse en la vocación religiosa escolapia.

La oración fue otro momento que se hizo presente en el encuentro, pues tanto nuestros hermanos del juniorato de Yogyakarta como los del juniorato de México, compartieron con nosotros su fe y su alegría a través de cantos a Calasanz y a María.

Finalmente, cerramos este momento agradecidos con Dios quien nos ha dado la oportunidad de seguir reencontrándonos con nuestra vocación. Sentimos que se ha fortalecido a través del compartir comunitario. No obstante, una constante en lo compartido durante este Encuentro de Juniores, inédito e histórico en el caminar de la Orden, fue reconocer que en el centro de nuestro caminar están Cristo y Calasanz.

Agradecemos a la UISG (Unión Internacional de Superioras Generales) por habernos facilitado la plataforma para reunirnos todos. Agradecemos a las traductoras el servicio y atención cordial en el Encuentro. Agradecemos a la Congregación General, así como a los padres invitados por promover este tipo de actividades muy afortunadas y valiosas. Agradecemos a Dios y a Calasanz por suscitar en nuestros corazones el espíritu de seguir el camino que nos conduce al servicio de los niños y de los jóvenes. De corazón, ¡gracias!