Un 25 de marzo de 1617 se encarnó en la Iglesia el inicio de una vida carismática que, puestos en salida, por el afortunado atrevimiento y tesonera paciencia de San José de Calasanz y tantos otros que en la historia se le fueron sumando, han dado a la Iglesia y al mundo la clave de transformación: vida encarnada y siempre en salida. Encarnada en un historia y cultura concreta. En salida para generar procesos de transformación que comunique la Buena Noticia del Evangelio dignificando la vida de tantos niños, niñas, jóvenes, comunidades que se nos encomiendan.

Hoy 25 de marzo de 2021, nos sigue moviendo el mismo anhelo, en nuestro aquí y ahora. Por eso, alrededor de este acontecimiento eclesial y escolapio, un grupo de hermanos de diferentes demarcaciones escolapias y participantes del proyecto Piarists Going Forth, nos congregamos desde la virtualidad para hacer seguimiento a cómo esta doble realidad -encarnación y en salida- sigue cumpliéndose en nuestra Orden.

Y para conocer esta realidad posible nos acompañó el P. Francisco “Paco” Anaya Walker, Asistente General por América, y miembro de la comisión responsable de la fundación de nuestra presencia en Guatemala. El P. Paco, desde una pintoresca presentación, con el Quetzal de fondo (ave nacional de Guatemala), nos compartió que esta utopía es posible. Pero no es fruto de la improvisación y de sólo tener el buen propósito de quererlo vivir, es necesario asumir un proyecto conjunto, con criterios escolapios y evangélicos muy claros e integrando en ellos las distintas claves de vida que la Orden va dinamizando en cada una de sus presencias.

La presencia escolapia de Guatemala hoy es posible gracias al afortunado atrevimiento y tesonera paciencia de tres demarcaciones (USA-PR, California y México) siguiendo un proceso de discernimiento, de oración, de acompañamiento, de visita y contacto con la realidad haciendo posible la llegada de la primera comunidad integrada por los religiosos Aarón Julio Cahuantzi, Melchor Ortega, Carlos Martínez y nuestro hermano laico escolapio Francisco López. Siendo de Provincias diferentes han asumido un lenguaje común el Proyecto de la Orden potenciando una comunidad de vida y oración, la animación de la Parroquia y sus comunidades, el inicio del Movimiento Calasanz, el apoyo sostenido de la Fundación Itaka-Escolapios, entre otros. Terminada la presentación abrimos un espacio de intercambio de impresiones e inquietudes, agradeciendo al Señor el misterio de la encarnación en tierras guatemaltecas.

Que nuestra Buena Madre de las Escuelas Pías, siga sosteniendo su Sí vocacional a este proyecto del Reino de Dios donde Calasanz asume rostro guatemalteco.

Unidos en la oración,

P. Luis Alberto Hernández Cardozo Sch. P.