A TODOS LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN

AL CONJUNTO DE LAS ESCUELAS PÍAS

 

Queridos hermanos y hermanas:

¡FELIZ PASCUA!

Celebramos en estos días tan especiales todos los misterios que nos dieron nueva Vida: la Cena de Jesús con los suyos, en la que el Señor instituye la Eucaristía y encomienda a sus discípulos el sacerdocio ministerial y les propone el servicio y el amor como estilo de vida; la Pasión salvadora de Jesús, que lleva a la Cruz todas nuestras realidades y las transforma por amor; la espera anhelante de la Vida y la profunda alegría de la Resurrección en el amanecer del primer día de la Semana.

La noticia de la resurrección del Señor rompe todas las expectativas de los discípulos, al igual que las nuestras. Da una respuesta nueva, tan inesperada como anhelada. Y desde esa experiencia, todo es nuevo, todo adquiere nuevo sentido. Esta es nuestra fe.

Es desde esta fe desde la que Calasanz tomo sus decisiones y se afanó en la construcción de sus Escuelas Pías. Todos nosotros, que participamos de su carisma y compartimos su sueño, celebramos estos días la razón de ser de nuestra vocación, de nuestra vida y de nuestra misión.

Somos conscientes del momento en el que vivimos, y quizá por eso es más urgente que nunca proclamar juntos que la Vida que se nos regala es más fuerte que las dificultades que encontramos. Somos y nos hacemos escolapios para anunciar a los niños y jóvenes que hay una respuesta a sus preguntas y que hay un horizonte hacia el que caminar: el Reino de Dios.

En esa esperanza, nos felicitamos mutuamente y nos deseamos una Santa y Feliz Pascua de Resurrección.

A todos los escolapios y a todas las personas que caminan por los senderos iniciados por Calasanz, nuestros mejores deseos en esta celebración de la Pascua.

La Congregación General de las Escuelas Pías