Los primeros escolapios llegaron a Polonia en el año 1642 (a Podolin y Varsovia) y en Cracovia fundaron una casa en 1675 (después de pasar antes unos años fuera de la ciudad en el actual barrio de Kazimierz).

En el año 1714 o 1718 se inició la construcción de la iglesia de la Transfiguración de Cristo. La fundación se ubica en la parte más antigua de la ciudad y es la última iglesia construida dentro de los muros, es decir, del centro histórico de Cracovia. Parece muy probable que el primer arquitecto de la obra fue Kacper Bażanka, muy famoso en esta época en Cracovia. La iglesia, aunque en aquel entonces no estaba completamente acabada, fue consagrada en el año 1728. El autor de la fachada fue Francesco Placidi que realizó su obra en los años 1759-1761. Placidi, de origen romano, en Polonia era el arquitecto de la corte real. La fachada es un ejemplo espectacular de construcción en estilo barroco tardío. La fachada tiene dos entradas: una puerta nos conduce directamente desde la calle a la iglesia inferior, y por dos escaleras se sube hacia la puerta de la iglesia superior. La fundación fue apoyada por los notables de la región de Polonia Menor y la parte inferior de la iglesia, consagrada en el año 1733, la financió Mons. Stefan Dembiński.

En la parte inferior encontramos la capilla de la Scala Santa, la cripta, la capilla funeral, la galería de Pijarska. Todos esos lugares muestran la larga historia de este lugar. Su finalidad original fue la capilla con la réplica de la Escalera Santa. En la parte central de la nave principal hay una escalera asimétrica con la parte derecha que era el objeto de la devoción. La parte izquierda de la escalera era utilizada para bajar. En lo alto de la escalera había un altar del Encarcelamiento de Cristo. Debajo de dicho altar y entre ambos tramos estaba la gruta del sepulcro del Señor.

Es verdad que la capilla de la Scala Santa tiene sus réplicas por toda Europa, pero la de los escolapios es la única en Europa Central que ocupa todo el espacio de la la parte subterránea del templo y corresponde artísticamente a la parte superior. En la bóveda de la capilla hay óculo que indica la relación entre el mundo de la muerte y de la vida transmitiendo un poco de luz. Dicho hueco era utilizado durante los misterios de la Resurrección y de la Ascensión de Cristo. Además, poco común y por eso muy original, es la forma de la subida y la bajada de la escalera colocada en las dos partes laterales de la nave con la cima al fondo y en medio de ambos lados.

La parte derecha consta de 28 peldaños, que se asocian al número de escalones en la escalera de la Fortaleza Antonia en Jerusalén trasladada a Roma y conservada en Letrán. Esa parte está hecha de caliza compacta y era utilizada para los actos de devoción. Por estos escalones se podía subir solo de rodillas. En cada peldaño se habían colocado reliquias de mártires y recuerdos de la Tierra Santa. Además de todo esto, en los peldaños números 2, 11 y 28 (que en la escalera original tenían manchas de la sangre de Cristo) se pusieron partículas de la Santa Cruz, en lugares marcados con cruces metálicas. El tramo izquierdo cuenta 23 peldaños y está hecho de arenisca.

Para facilitar la devoción individual, en las paredes de la capilla se pintaros seis frescos; cinco de ellos son los misterios dolorosos del rosario: la oración en el huerto de Getsemaní, la flagelación del Señor, la coronación de espinas, el camino del Calvario y la crucifixión de Jesús. En la sexta arcada figura la escena de la Pietà. El autor de los frescos fue Andrzej Radwański, pintor educado a expensas de los escolapios en Brno. Encima de las arcadas hay lunetos con las pinturas hechas por varios pintores del equipo de Franz Eckstein que realizó el proyecto del diseño de la iglesia superior.

A ambos lados de la nave principal y alrededor de ella hay hornacinas con restos mortales. En las catacumbas de la izquierda se sepultaba al clero, incluidos los escolapios; en los nichos del lado derecho se enterraba a los laicos, y, por supuesto, a los fundadores.

En el siglo XIX la devoción relacionada con la Scala Santa poco a poco desapareció. Después de los repartos de Polonia y como consecuencia de las insurrecciones, en las cuales participaron muchos exalumnos escolapios, la iglesia escolapia de Cracovia, como las otras casas de la Provincia, sufrió la expulsión de los religiosos. Desde 1887 la iglesia subterránea fue utilizada como capilla funeral para las personas más importantes de la sociedad. De este lugar salió el cortejo fúnebre, por ejemplo, de Józef Ignacy Kraszewski y el de Stanisław Wyspiański.

Desde 1997 en este espacio funcionó la galería de arte llamada “Krypta u Pijarów”. Hay también una tradición muy conocida de construir el monumento de Semana Santa, que es la instalación artística del sepulcro del Señor.

Después de la reparación general realizada en los años 2017-2019, la capilla brilla en todo su esplendor.

P. Jacek Wolan Sch. P.

 

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