El día 1 de septiembre comenzó la visita del Padre General Pedro Aguado y el asistente por América Julio Alberto Álvarez a la comunidad generalicia, y a través de ella a la Presencia Escolapia en Veracruz, México. Los actuales miembros escolapios de la comunidad general son Absalón Salmerón, Fernando Hernández y José Manuel Asún. Ellos llevan adelante la misión escolapia de la Universidad Cristóbal Colón y junto a las demás obras escolapias de la Provincia de México desarrollan el proyecto de presencia entre religiosos y laicos. Las obras de atención a los niños y jóvenes son variadas y numerosas: 2 colegios, 1 escuela Calasanz, 1 universidad, 1 parroquia, 1 centro social, y recientemente el Hogar Calasanz con numerosos proyectos de desarrollo social y comunitario.

En todas estas obras colaboran en la misión escolapia las dos comunidades de religiosos escolapios y 4 comunidades de Fraternos escolapios. Junto a muchos colaboradores y colaboradoras atienden a una población media de seis mil niños y jóvenes sin contar el efecto multiplicador en las familias y sociedad veracruzana. La casa general sostuvo reuniones de evaluación y seguimiento, de conocimiento de la realidad, de animación en el trabajo cotidiano, de motivación a los corazones de niños y jóvenes, de planificación y de planteamiento de nuevos retos para una mayor y mejor transformación de las personas y la realidad veracruzana.

Tales reuniones fueron con: la comunidad religiosa, el equipo de presencia, las diversas comunidades de Fraternos, los grupos nacientes en la experiencia de la comunidad cristiana escolapia, los alumnos de las obras de la presencia, los directivos de las obras de la presencia, los colaboradores y equipos de gobierno de la Universidad. Queremos subrayar el diálogo fraterno que sostuvimos con los alumnos y exalumnos representantes de los programas académicos de la Universidad Cristóbal Colón, y recién electo Consejo Estudiantil. Tal conversatorio ayudó a acercarnos unos a otros a lo que habita en el centro de nuestra alma: la pasión por la transformación de un mundo más y mejor habitable, con valores y capacidad de acogida y amor. Gracias por ese diálogo lleno de vida y de esperanza con los jóvenes escolapios que se forman para “evangelizar educando”.

Durante la visita se constató un trabajo entregado, esmerado, diligente y sistemático. No faltaron los grandes desafíos que implica llevar el timón de toda esta realidad escolapia. Agradecemos al equipo de presencia, a los fraternos y religiosos y todo el personal que apoya en la misión escolapia a acrecentar la capacidad de acogida de los niños y jóvenes en todas sus facetas de vulnerabilidad social y cultural.