La iglesia de San Pantaleón en Roma está ubicada muy cerca de Piazza Navona. Se trata de uno de los lugares más importantes para la Orden de los Escolapios, ya que aquí se conservan los restos de su fundador, San José de Calasanz.

Al entrar y alzar la mirada nos recibe “El triunfo del Nombre de María”, un impresionante fresco en el que se plasma la extensión de la labor de los Escolapios por todos los continentes.

También cuenta con impactantes obras como “La muerte de San José” o este impresionante crucifijo.

Fue precisamente en esta zona de Roma donde Calasanz comenzó su labor educativa con los niños marginados, dejando boquiabiertos a más de un cardenal de la época.

JOSÉ PASCUAL BURGUES

Archivero e historiador, Escolapios “No era el no ver niños en la calle. Era el verlos ordenadamente caminando en filas al final de la clase, por la mañana y por la tarde, acompañados de dos o tres religiosos y muy ordenados. Incluso, rezando el rosario, cantando cánticos religiosos, eso sí era lo que impresionaba a los cardenales. No lo que no veían, si no lo que veían. Y por eso a Calasanz le llegaron muchas peticiones de fundación”.

En el mismo complejo se resguarda esta gran reliquia, la habitación en la que vivió el santo y que está tal y como la dejó en 1648.

JOSÉ PASCUAL BURGUES

Archivero e historiador, Escolapios “Digamos que esa habitación es un poco como el centro de todo este edificio. Lleva el recuerdo querido de 36 años, los últimos 36 años de la vida de Calasanz que allí vivió y allí murió”.

Todo es original y usado por el santo. El escritorio sobre el que solía escribir sus cartas, sus utensilios de escritura, su lampara de aceite, grabados originales, incluso sus sandalias y hasta la cobija, con esta curiosa cuerda.

JOSÉ PASCUAL BURGUES

Archivero e historiador, Escolapios “La cuerda se comprende, ya que un hombre de 90 años al final de su vida no tenía muchas fuerzas en sus piernas y se ayudaba de la cuerda que le colocaron los hermanos para levantarse y acostarse sin necesidad de molestar a otros religiosos”.

Al lado de la habitación se ubica el “Salón de las Reliquias”. Donde se preserva el cáliz y la patena que solía utilizar para celebrar la Misa, entre otras reliquias corporales del santo, está la máscara mortuoria. Única evidencia del físico del santo, ya que durante su vida no se dejó retratar.

 

Agradecemos a la agencia de noticias Rome Reports y en especial a Daniel Díaz Vizzi por la elaboración de este reportaje.