El 18 de noviembre las Escuelas Pías celebran a todos los santos de la Orden. Una misma celebración recuerda la concesión de los votos solemnes que constituye la última Orden Religiosa aprobada por la Iglesia (1621), y a todos los que han sido testigos de vida y santidad desde el carisma calasancio.

Los textos para la celebración. Misal y leccionario

Los textos para la celebración subrayan el sentido de la intercesión y el acompañamiento de los santos y beatos en la vida y misión de la Orden.

Las oraciones de la eucaristía, además de recordar “el don insigne de la santidad con el que Dios ha bendecido a las Escuelas Pías” invitan a dejarse guiar por el ejemplo de los santos escolapios (colecta), a “buscar en todo la gloria de Dios y la utilidad de los prójimos” (ofrendas) y a “trabajar sin descanso por la educación integral” de los alumnos (postcomunión), proyectando en toda la Orden los rasgos propios de la santidad del fundador.

Las lecturas de la misa subrayan también los trazos de la santidad calasancia: elogiando el Temor del Señor (Sir 1), la invitación a la alegría en la entrega (Flp 4) y a la bendición que revela a los pequeños los secretos del Reino (Mt 11). De este modo, destacan cómo las Escuelas Pías ofrecen un camino de santidad (prefacio) guiado por las virtudes de confianza, gozo y agradecimiento que sostuvieron la vida del santo de Peralta, en un eco de la conclusión de las cartas de su epistolario: “El Señor nos bendiga a todos”.