Así describe el Evangelio de Juan el amor del Señor por cada uno de nosotros: “los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1). Esta es la profunda experiencia de la Pascua, que estos días acogemos, celebramos y anunciamos: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga Vida eterna” (Jn 3, 16).

Esto es lo que celebramos en estos días santos. Después de dos años en los que hemos tenido tantas dificultades para poder encontrarnos en las celebraciones pascuales, nos reunimos con profunda alegría para conmemorar los Misterios que nos dieron nueva Vida: La cena eucarística, el servicio a los hermanos y la vocación al amor fraterno, la institución del sacerdocio, la pasión y muerte del Señor, la espera anhelante de la Vida, la resurrección del Señor, el anuncio evangélico, la comunidad centrada en Cristo y enviada en Misión. Celebramos nuestra fe. que transforma de modo definitivo nuestra existencia y la de todos los seres humanos.

En todos nuestros colegios y parroquias, en el seno de nuestras comunidades religiosas y de la Fraternidad, en medio de las Misiones que impulsamos, en cada una de nuestras comunidades cristianas escolapias, en la vida del Movimiento Calasanz, estos días sólo hay una experiencia central: Cristo Jesús, el Señor.

Les enviamos a todos ustedes nuestra mejor felicitación en estos días de Pascua, deseándoles que puedan vivir y celebrar con profunda serenidad y alegría el Amor de Cristo. Dios les conceda el precioso don de renovar su deseo de seguir a Jesús, en el seno de las Escuelas Pías, para ofrecer a nuestros niños y jóvenes el testimonio -humilde y auténtico- de la resurrección del Señor. Este es nuestro tesoro, este es el envío que hemos recibido. Así nos lo enseñó Calasanz, y así ha sido y será siempre en las Escuelas Pías.

Con nuestro deseo de una Feliz Pascua, les enviamos un abrazo fraterno.

La Congregación General de las Escuelas Pías