El P. José Guadalupe Garcia Jasso Sch. P., fue ordenado sacerdote escolapio el 17 de julio de 2022,  en su tierra natal, en la parroquia de San Guillermo, Valle de Santiago, diócesis de Irapuato, Guanajuato, México, por el obispo Monseñor Enrique Díaz Díaz.

Él mismo nos cuenta su experiencia:

“Cualquier tipo de belleza no tiene parangón con “La Belleza” del gran sacramento por el que se reciben las sagradas Órdenes, que son el regalo más grande que Dios puede dar a un ser humano. En este sacramento uno hace entrega total de su vida a Dios. Significa ser escolapio y tener confianza total en Dios, quien sostiene este ministerio.

Personalmente me siento muy feliz, pues mis manos han sido ungidas con el crisma del amor, el crisma que me da la capacidad de ser con Cristo un trabajador más para la mies que tanto necesita de la presencia divina.

Mi cabeza ha sido tocada por la bendición que recibí del obispo y por la de los hermanos sacerdotes que recibieron este gran ministerio antes que yo. El Espíritu  Santo se sigue posando en mí y me  faculta para una tarea tan hermosa que requiere mi completa entrega.

Cada vez que celebro la Eucaristía me siento muy feliz, es una sensación que sale desde lo más hondo de mi ser, es un gran don que me va transformando y crea en mí experiencias verdaderamente enriquecedoras.

Me sentí muy acompañado, primero por los sacerdotes que viajaron hasta la parroquia de San Guillermo; fue algo hermoso. También fui acompañado por personas muy cercanas a mi proceso y que me han conocido desde que llegué al noviciado. La comunidad eclesial estuvo muy atenta en los preparativos de la celebración de este hermoso sacramento.

En mi primera misa no hubo menor gozo, pues mucha gente vino a acompañarme y a estar a mi lado en este momento tan especial. Me emocioné muchísimo, estaba lleno de felicidad y lo sigo estando. Hay una necesidad muy grande en la Iglesia y espero ser, con la ayuda de Dios, un sacerdote instruido en la entrega a semejanza de mi Salvador, nuestro Señor Jesucristo.

Mi familia fue esencial en este proceso, fui y continúo siendo apoyado en todo momento por ella. La mayor parte de mi familia no pudo estar presente físicamente, pero espiritual y virtualmente sí lo estaban, acompañándome en cada paso que daba.

Quiero agradecer a Jesucristo por esta llamada, espero que muchos puedan dar el sí a esta vocación tan hermosa si Dios los llama. Mi deseo es que sigamos orando por todas las personas que están llamados a tomar un decisión como ésta, para que confíen completamente en el Señor y puedan ser puente entre Dios y los hombres. ¡Dios los bendiga!

Los saluda y manda un abrazo”.

P. José Guadalupe García Jasso Sch. P.