Señor, toma mi vida nueva antes de que la espera desgaste años en mí. Estoy dispuesto a lo que quieras no importa lo que sea tu llámame a servir, llévame donde los hombres necesiten tus palabras (…) Donde falte la esperanza, donde falte la alegría simplemente por no saber de ti.”

La Provincia Escolapia Brasil-Bolivia celebró, con gran alegría, la ordenación presbiteral de Justino Soria y Benito Morales y la ordenación diaconal de Wilson Siles en la ciudad de Cochabamba, el 23 de febrero de 2020, en la Eucaristía presidida por el obispo Carlos Curiel, religioso escolapio y Obispo Auxiliar de la Diócesis de Cochabamba.

La ceremonia religiosa fue concelebrada por padres escolapios venidos de varias partes de Bolivia y Brasil, y fue animada por jóvenes del Movimiento Calasanz. También participaron de la celebración, religiosas de congregaciones amigas de los escolapios, miembros de la Fraternidad de Escolapia, jóvenes del Movimiento Calasanz, familiares y amigos de los ordenados y las comunidades escolares de Anzaldo, Cocapata y Cochabamba. Fue un momento alegre de acción de gracias a Dios por la vida de los religiosos y por su respuesta vocacional a Dios, siguiendo los pasos de San José de Calasanz.

Don Carlos, en la liturgia, reflexionó sobre la llamada del Señor al ministerio, el servicio a la Palabra de Dios y a los hermanos. Dirigiéndose a los ordenados, habló de la importancia del diaconado como un regalo para los pobres, para los humildes, para aquellos que necesitan el anuncio del Evangelio. Hizo hincapié en el valor de la educación para nosotros, Escolapios, como un medio para liberar lo mejor del otro. Le pidió a Wilson, Benito y Justino que vivieran, con todo su corazón, con toda su alma, con todo su ser, el ministerio, cuidando de lavar los pies de los pobres, los niños, los jóvenes. Que sean como nuestro Padre José de Calasanz, renovando su vocación todos los días en las Escuelas Pías, promoviendo la vida a través de la educación de niños, adolescentes y jóvenes. Que mantuviesen la pasión por Cristo, por la iglesia, por la humanidad, por el pueblo. Que se formasen como Cristo, el buen pastor, el buen maestro, el buen sacerdote, el buen diácono.

Al público reunido, exclamó que no debemos sentarnos de brazos cruzados hasta que la vida en abundancia llegue a todas las personas. Que no nos cansemos de ser misericordiosos y dejemos que el espíritu mueva nuestros corazones. Hizo hincapié en que todos estamos invitados a servir, con ternura y amor.

Al final de la celebración, Justino, Benito y el Padre Javier Aguirregabiria, Provincial, agradecieron a todos los que participaron en este momento especial en las Escuelas Pías y colaboraron en la respuesta vocacional de los religiosos ordenados, por el amor de Dios, la Iglesia y la Educación.