La semana del 4 al 9 de noviembre la Provincia de Emaús recibió a Pedro Aguado y a Miguel Giráldez, en lo que fue la primera parte de la visita canónica, dedicada a las presencias de la zona Vasconia: Pamplona, Vitoria, Tolosa y Bilbao. El General participó en numerosas reuniones, en las que quiso conocer en detalle los logros y los retos de cada una de las presencias tanto en relación a su misión escolapia como a la vida de las personas implicadas en ella. Sus palabras fueron en todo momento de mucho ánimo y apoyo a lo que se va haciendo.

Su visita comenzó por Pamplona los días 4 y 5 de noviembre. Pedro se reunió con los claustros de los dos colegios de Pamplona, Calasanz y Compasión Escolapios. Más de 150 profesores escucharon de Pedro las palabras que animan la vida de los educadores de nuestros colegios. Unas primeras palabras de gratitud y de ánimo para centrarse posteriormente en la autenticidad e identidad de nuestra educación escolapia. Después del encuentro Pedro habló también a la Fraternidad de Pamplona y a los jóvenes del catecumenado juvenil.

En Tolosa pudo reunirse también con el claustro y con los equipos más significativos de la presencia escolapia.

En Vitoria pudo reunirse con el equipo de presencia, con el equipo de Misión Compartida del colegio, y con algunos miembros de la fraternidad, además de dialogar personalmente con quienes quisieron hacerlo.

Jueves y viernes fueron días de visitar la presencia de Bilbao, en varios encuentros con diferentes equipos de la presencia: Claustro de profesores, Consejo local de Titularidad, equipo de sede de Itaka Escolapios. Cabe destacar el encuentro que tuvo con los jóvenes del catecumenado al que se sumaron miembros de la fraternidad. A través de estos encuentros ha podido conocer de primera mano los diferentes proyectos que se llevan adelante en la presencia.

El sábado 9 de noviembre, el P. General participó activamente en el Día de Emaús, en Pamplona. Fue un día de compartir y encontrarnos como hermanos y hermanas de fraternidad y provincia, y también de conocer más a fondo la presencia de Pamplona, coincidiendo con la celebración de sus 125 años de historia. Durante la mañana, Juan Ruiz, coordinador de la presencia, nos dio unas pinceladas de su historia. A continuación, el provincial Jesús Elizari quiso agradecer a los casi 300 participantes, la presencia y la vida que se va desplegando en nuestra provincia. Pedro Aguado ocupó la mayor parte de la mañana presentando una ponencia central titulada “Desplegando vida”, que enmarcaba el trabajo provincial dentro de las prioridades y acentos de la Orden.

Tras un trabajo por talleres en el mismo colegio de Escolapios-Compasión de la Rochapea, pasamos a la comida en el colegio Calasanz. Por la tarde, además de conocer algo de su historia de la mano de Juan Ruiz, pudimos visitar las nuevas instalaciones del polideportivo y los nuevos espacios habilitados en el colegio. A la tarde también pudimos ver de cerca el proyecto de Ikaskide, que atiende educativamente a muchos niños/as, jóvenes y adultos/as en programas de alfabetización y de educación no formal, en los locales del Casco Viejo de la ciudad. Muchos otros talleres abordaron diferentes aspectos relevantes de la vida de la provincia: las campañas solidarias, el ministerio de transformación social, los envíos a otras presencias y los envíos a países del sur, el aprendizaje servicio, la red Educa, el ministerio laico de pastoral, el grupo de mujeres de Itaka, el caminar junto a los jóvenes en el Piarist Synod, la experiencia de comunidad de techo Arima, en Bilbao y el proyecto Vive+ de pastoral vocacional.

Antes del compartir final en la eucaristía, Igor Irigoyen, coordinador de la Red Itaka-Escolapios, y Jesús Elizari, ambos recién llegados de Mozambique, nos ofrecieron noticias recientes de dicha nueva presencia en Emaús, así como los retos que la comunidad afronta en este momento.

Pedro presidió la eucaristía de cierre de una jornada importante para la provincia, que afronta el nuevo cuatrieno “desplegando vida”.

En su homilía, comentando el texto de los discípulos de Emaús y su encuentro con el Señor, Pedro destacó cómo nosotros también vamos caminando, en ocasiones con dudas, con ánimos, con preguntas. Y cómo Jesús se acerca y nos ayuda a seguir buscando y a plantear mejor las preguntas. Uno se llama Cleofás; del otro no sabemos su nombre, y eso es bueno, porque podemos poner nuestro propio nombre en ese vacío, somos cada uno de nosotros/as. Le pedimos que se quede, porque es de noche y no podemos caminar en la noche, porque hay dudas e inseguridades: hay que hacer un alto en el camino. Y es entonces, en la noche, cuando le reconocemos. Nos damos cuenta de que no es suficiente con que arda nuestro corazón. Necesitamos encontrarle, poner nombre a ese encuentro, hacernos conscientes de ello y vivir desde Él. Y entonces, nos olvidamos de que es de noche, y salimos de inmediato, cambiamos de dirección (no a Emaús, sino a Jerusalén), y buscamos la comunidad, en la que compartimos la fe y desde la que somos enviados y recibimos el encargo de ser testigos. El texto de Emaús nos trae unas importantes propuestas finales: poner nombre a nuestro encuentro con Jesús, para luego compartir y testimoniar, anunciar al propio Jesús.

P. Juan Carlos de la Riva Sch. P.

 

 

 

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