Como todos sabemos, un fuerte tifón ha barrido la zona central de Filipinas, afectando fuertemente a nuestra presencia en Cebú. Gracias a Dios, no tenemos que lamentar víctimas ni entre los escolapios ni en sus familias, pero sí daños materiales: se ha perdido parte del tejado de la Escuela Infantil de Cebú, y nuestros hermanos están sin agua, sin electricidad, sin internet y sin teléfono. Nos comunicamos con ellos con dificultades, pero lo vamos consiguiendo. Están y con ánimo, reorganizando la casa y ayudando a los afectados. También nuestras hermanas Escolapias han sufrido mucho las consecuencias del tifón.

La situación es bastante grave en la isla de Bohol y, en general, en las provincias Visayas del país. Algunas familias de nuestros hermanos han sufrido grandes pérdidas, pero parece que no debemos lamentar ninguna desgracia personal entre ellas. Damos gracias a Dios.

Oremos por nuestros hermanos de Filipinas y sus familias.