Hace unos meses, un terremoto causó graves desperfectos en nuestra escuela de Kiblawan, en la isla de Mindanao, en Filipinas. La pequeña casa de la comunidad quedó destruida, y las obras de la nueva casa se tuvieron que paralizar. Durante varios meses los religiosos tuvieron que vivir en tiendas de campaña, porque la decisión que se tomó fue la de seguir adelante con la escuela.

Meses después, con la ayuda de varias Provincias de la Orden, se han construido algunas aulas que permiten que las actividades escolares se lleven adelante con normalidad. Igualmente, acaba de ser bendecida la nueva casa de la comunidad, construida por la Congregación General.

Son dos buenas noticias para una presencia escolapia que ha sufrido mucho, pero que nunca perdió el ánimo ni el compromiso con los alumnos. Es una alegría grande culminar este proceso con la profesión solemne de dos jóvenes religiosos escolapios, TRẦN, Văn Lưu y Félix OLAVIDES, que tendrá lugar en Kiblawan por primera vez en nuestra historia. Deseamos vivir esta profesión solemne como un signo sencillo, pero profundo, del compromiso de la Provincia de Asia Pacífico con su misión en la ciudad.