En el proceso de la consolidación y de la expansión de la Orden, la Provincia de Polonia hace dos años ha asumido el compromiso de fundar una nueva casa en Bielorrusia o en Ucrania con la esperanza que un día se erija el Vicariato Provincial para los dos países.

La Providencia nos ha enseñado que el Covid no es un obstáculo para el plan de Dios y nos ha sorprendido con la amable invitación del Arzobispo de Lviv para el rito latino de volver a la antigua presencia escolapia en la ciudad de Zólochiv, en Ucrania. Después de un brevísimo periodo de preparación, el 20 de agosto el primer escolapio ha llegado a aquella ciudad.

El colegio de Zólochiv (en polaco: Złoczów) lo fundó un hijo del rey de Polonia, Jan III Sobieski, triunfador de la batalla de Viena en 1683. Los Sobieski fueron dueños de la comarca y el príncipe Jakub Ludwik invitó a los Escolapios en 1731. El colegio gozó de mucha fama por sus célebres profesores y llegó a tener 600 alumnos. Su historia fue breve porque después del primer reparto de Polonia, en 1784, se cerró el colegio a causa de las leyes del emperador austríaco José II. 11 años después la presencia escolapia terminó definitivamente con la destrucción de la Provincia. De la iglesia se hizo un almacén y las escuelas fueron convertidas en los despachos de la famosa burocracia de los Habsburgo.

Cuando en 1838 el gobierno entregó la iglesia parroquial latina a los católicos del rito bizantino a los primeros les permitió celebrar en la iglesia escolapia. Así, tras varios años de obras, la parroquia de la Asunción se estableció en su lugar actual. La parroquia siguió todas las vicisitudes de la historia escribiendo gloriosas páginas después de la segunda guerra mundial, cuando en Zólochiv quedó Don Jan Cieński, un héroe ordenado clandestinamente obispo, que ejerció el servicio pastoral hasta la caída del imperio soviético.

En la vida de la parroquia se pone mucho cuidado a la educación de los niños y jóvenes por medio del preescolar, de la catequesis parroquial, el coro y los grupos de la pastoral, y por la educación en el tiempo libre. Participando cada año en las actividades veraniegas de Parafiada, la parroquia ha conocido de nuevo a los escolapios y de esta manera ha nacido la idea de nuestro retorno a Zólochiv después de 237 años.

Tras un muy breve periodo de discernimiento y preparaciones, el 20 de agosto el primer escolapio de la nueva fundación llegó a la parroquia y dos días después asumió el cargo de párroco. Así ha comenzado el periodo de inserción y de consolidación de esta fundación que tiene como horizonte el proyecto de una obra de educación formal.

P. Mateusz Pindelski Sch. P.