Los hermanos escolapios de la Provincia de Estados Unidos y Puerto Rico presentes en las comunidades de las ciudades de San Juan y Ponce se encuentran muy bien, gracias a Dios. A pesar de que se han reportado un número significativo de edificios y casas destruidos o severamente dañados, nuestras casas, colegios y parroquias en Puerto Rico, de momento, se encuentran estructuralmente seguras, a excepción de algunas grietas leves y mobiliario desordenado o destruido. 

Los padres y formandos de la casa formativa de Ponce fueron desalojados de la misma. Esto debido a que un alto edificio de apartamentos al cruzar la calle presenta serias grietas que atraviesan horizontalmente todo el edificio y amenazan la estabilidad de este. Nuestros hermanos estarán pernoctando en nuestro Colegio Ponceño hasta que se les informe que es seguro retornar a la casa de formación. Los padres de la comunidad de San Juan se encuentran bien y seguros. 

Tras los fuertes sismos sentidos en la madrugada de ayer lunes, 6 de enero (5.8 en la escala Richter), y en la madrugada de hoy martes, 7 de enero (6.4, 5.6, 5.0 y 5.6), se han venido sintiendo temblores de tierra con regularidad, aumentando el susto y la ansiedad que experimenta el pueblo ante estos fenómenos. El servicio eléctrico se vio interrumpido en toda la isla. Apenas en la noche se ha comenzado a restablecer el servicio en algunos pocos sectores. 

Desde el pasado 28 de diciembre de 2019 se han venido sintiendo cientos de temblores de baja intensidad afectando principalmente la zona suroeste de Puerto Rico. Esto, de una manera u otra, ha permitido preparar a las personas y a estar alertas ante posibles temblores más fuertes. Ha sido providencial que estos sismos han sucedido en horas de la madrugada y en días de vacaciones por las fiestas de Reyes. Esto debido a que, a pesar de que al menos una persona ha fallecido y de que al menos un templo parroquial y una escuela pública han sido destruidos completamente en los pueblos cerca del epicentro, no ha habido prácticamente víctimas fatales, gracias a que casi toda la población estaba en sus casas y no en las grandes estructuras que han sufrido mayores daños. Aun así, cientos, tal vez miles, de personas han perdido sus hogares parcial o totalmente.

Todavía no se han podido cuantificar los daños materiales que han sufridos nuestras comunidades escolapias en la isla. Damos gracias a Dios por el bienestar físico de nuestros hermanos. Les rogamos que sigan orando por nuestros hermanos, al igual que por todos aquellos que sufren las terribles consecuencias de estos fenómenos naturales.

 

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