En los días previos a la Navidad, el P. General, acompañado por el P. Pierre Diatta, realizó la Visita Canónica General al Vicariato de Congo. Como es habitual en este tipo de visitas, se entrevistó personalmente con los religiosos de la demarcación, se reunión con cada una de las dos comunidades, y se encontró con los tres grupos de prenovicios que siguen el proceso formativo en Kikonka. Visitó así mismo las dos escuelas y las dos parroquias, y se reunió con el Consejo del Vicariato para reflexionar sobre el camino recorrido hasta el momento y los nuevos pasos que se deben plantear.

En Congo están destinados 11 religiosos (tres de ellos juniores). Otros 5 juniores de Congo siguen su proceso formativo en las otras provincias africanas y un sacerdote está en Roma, preparándose como formador. Hay 23 prenovicios, de los cuales 9 debieran estar haciendo el noviciado, pero las circunstancias de la pandemia lo han impedido. Es una bella realidad, prometedora y profundamente calasancia.

Durante su estancia en Kinshasa, el P. Pedro y el P. Pierre se hospedaron en la casa de los Padres Cavanis, muy cercana a la nuestra, porque en nuestra casa no hay capacidad de alojar huéspedes. Igualmente, en Kikonka se celebró un encuentro fraterno con la comunidad de religiosas Calasanziane de Madre Celestina Donati, que tienen una casa de formación junto a la nuestra. Fueron dos bellos signos de Familia Calasancia, y una oportunidad para estrechar los lazos de fraternidad entre nosotros.

A pesar de las circunstancias propias de la pandemia, se pudieron realizar todas las actividades previstas, que incluyeron encuentros con los maestros, con los niños y con los jóvenes de las parroquias, así como los consabidos PCR (uno para entrar y otro para salir).

Oremos por el Vicariato de las Escuelas Pías de Congo, y por tantos niños y jóvenes que necesitan la presencia de los Escolapios.