Fuerza desde la raíz: “por el buen inicio es de esperar un buen final”

Esta es la crónica de un día de alegría para los hermanos que hacen comunidad en la Casa General de Montemario. El recién nombrado rector de la comunidad, P. Fiacre Diatta, acogió al P. General Pedro Aguado en su visita a la comunidad, una visita que tuvo como finalidad fortalecer la vida religiosa de los hermanos escolapios.

En esta comunidad viven seis religiosos de votos solemnes, cinco son sacerdotes y uno está en proceso de preparación a la ordenación diaconal, Pedro da Cruz. Todos ellos son hermanos adultos jóvenes escolapios que están preparándose en Roma con un programa académico de especialización teológico y psicológico en sedes universitarias pontificias. Todos provienen de países y culturas diferentes, no obstante, les une un solo corazón: vivir a Cristo a través de Calasanz.

Este día tuvieron el gusto de celebrar la misa de institución del ministerio de acolitado a nuestro hermano Pedro, de Timor Leste. Por otro lado, las entrevistas personales y la reunión comunitaria evidenciaron la fuerza y pasión con la que viven su vocación. Los apostolados que desarrollan en diversos lugares y grupos humanos de Roma demuestran su espíritu misionero como clave de vida vocacional. Estudio y trabajo están en la raíz de sus inicios vocacionales en la vida adulta escolapia, testimonio de quien quiere vivir con coherencia el don recibido por Dios.

El proyecto comunitario está diseñado para configurarse como religiosos conectados con la Orden de las Escuelas Pías. Ellos desean visibilizar su presencia al conjunto de las Escuelas Pías con actitud de disposición y apertura. Esto les ayuda a fortalecer la identidad y el carácter de pertenencia a algo que es más grande que ellos mismos, de tal modo que la raíz, mientras más sólida sea, será esperarse buenos y cuantiosos frutos para el Reino de Dios.