En el marco del 25 aniversario del paso del padre Alejandro García Durán (Chinchachoma) a la casa del Padre, la provincia escolapia de México y la Universidad Pontificia de México organizaron una conferencia para recordar como familia la persona, obra y carisma del padre Chinchachoma.
El pasado 17 de abril, a las 5:00 p.m., nos fuimos congregando en el auditorio de la UPM. Tuvimos la presencia de varios hermanos escolapios, los directores, algunos tíos y otras personas ligadas a los hogares de México, Puebla y Veracruz. También personas que tuvieron la oportunidad de conocer en vida al p. Alejandro, y que comentaban más de alguna anécdota antes de comenzar.
El P. Reyes Muñoz Tónix, Sch. P., nos dio la bienvenida y presentó a quienes presidieron el evento. A su vez, el P. Fernando Hernández, provincial de las Escuelas Pías de México, nos dirigió un saludo al principio del evento, recordando la unicidad del carisma y la persona de Chinchachoma. Le dimos también la bienvenida a la directora de Hogares Providencia, la obra fundada por el p. Alejandro y que también continúa la misión que Dios le encomendó.
La conferencia estuvo dirigida por el Dr. Eduardo Garza Cuéllar, de la Universidad de Valencia-Ibero, colaborador y amigo de Chinchachoma. Él nos habló sobre el carisma que se encuentra en la vida y obra de nuestro homenajeado. En su memoria, de manera entrañable y sistemática a la vez, nos compartió lo que llamó: “teología chinchatómica”, en la que el amor de Dios se manifiesta de manera paradójica, sorpresiva, inversa a la lógica humana. Un Dios que se confiesa y le habla al niño de la calle para hacerse responsable de su creación, que sale a defenderlo con su Amor infinito y una clara predilección. En una realidad marcada por la violencia, el abandono y el sinsentido, Dios mismo se baja a nivel de la banqueta para buscar a sus hijos más olvidados para recordarles que sí son amados, que son vistos y reconocidos en su dignidad.
Al terminar la conferencia, hubo un pequeño compartir en el jardín frente al auditorio, que permitió seguir comentando y compartiendo la memoria y el cariño por el padre Chinchachoma.