El pasado sábado 23 de noviembre fue beatificado en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona Antonio Tort i Reixachs, fiel laico y mártir, padre del P. Antonio Tort Gavín de la Virgen de Montserrat Sch.P, de la Viceprovincia de las Californias (+ 17/3/2016)

La solemne eucaristía de beatificación fue presidida por el Cardenal Marcelo Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos. En la misma celebración fue también beatificado Gaietà Clausellas, presbítero y mártir, asesinado por odio a la fe el 14 de agosto de 1936.

El Cardenal Semeraro señaló en su homilía el valor del testimonio cristiano de sacerdotes y laicos dispuestos, a imagen del Señor, a entregar su vida hasta la muerte. El rito de beatificación congregó en Barcelona más de 2000 fieles, así como a sacerdotes y religiosos de las diócesis catalanas.

Una vida entregada y al servicio de la Iglesia

Antoni Tort Reixach nació en Monistrol de Montserrat (Barcelona) el 28 de marzo de 1895, casado desde 1917 con María Josefa Gavín Sagardia y padre de 11 hijos. Fue un ferviente cristiano, caritativo con los necesitados, especialmente devoto de la Sagrada Eucaristía y de la Virgen María.

Durante la persecución asociada a la Guerra Civil (1936-1939), alojó en su casa al obispo de Barcelona y a varios religiosos, aun sabiendo que suponía un peligro para él y su familia. El 1 de diciembre de 1936, milicianos armados irrumpieron en su casa y la saquearon, destruyeron las imágenes y otros objetos de devoción que la familia Tort Gavín tenía en su domicilio, y llevaron preso a Antonio al convento de San Elías, convertido en prisión. Allí, durante tres días, soportó el continuo maltrato y múltiples vejaciones hasta que, la noche del 3 al 4 de diciembre, fue conducido al cementerio de Montcada donde fue fusilado.

Antoni Tort Reixachs, era consciente del peligro que corría al acoger en su casa a sacerdotes y religiosos perseguidos, sabiendo que se arriesgaba a ser asesinado por este motivo. El “odium fidei” queda probado por el maltrato, las vejaciones e insultos que le infligieron los perseguidores por su condición de cristiano.

El testimonio del nuevo Beato Antonio Tort, mártir, y su intercesión, aliente el esfuerzo evangelizador de las Escuelas Pías.