Convivencia y violencia en contextos educativos (27.11.2024)
Son muchos ya los 44 años de esta Cátedra extraordinaria San José de Calasanz. Desde 1981, (menos en 2018, primer año de la Decana anterior y 2020 por el Corona Virus), hoy celebramos su sesión nº 42.
Qué mejor prueba de la colaboración y acierto de los Escolapios, en cuya Facultad de Pedagogía – de las pioneras en España – se implicaron desde el principio, una vez hecha autónoma y liberada de no ser más que una especialidad de Filosofía y Letras. Eso fue obra – entre otras personas notables, como la M. Febrero – del escolapio Claudio Vilá Palá, el primer representante de la Orden en esta Cátedra, seguido del P. Vicente Faubell y de mí mismo en los últimos 20 años.
Fue nuestro Superior General Ángel Ruiz (1924-2013) quien en 1981 propuso al Rector de la universidad crear la Cátedra. El rector Acebal era un dominico educado en los escolapios de Albacete y sabedor también de que Calasanz en la Roma de 1597 creó la primera escuela primaria, gratuita y pública de Europa, para los pobres, y que admitía también a niños no cristianos.
Vinculada con el rectorado mismo de la Universidad, los superiores generales de la Orden han dotado económicamente la Cátedra durante 44 años y, a veces, han asistido personalmente, como en los últimos años hizo el P. Jesús Lecea. El actual p. General, Pedro Aguado, se excusa hoy por celebrar en Roma el 75 aniversario de la Familia Calasancia (formada por 4 congregaciones femeninas – escolapias y calasancias – más 5 de religiosos en varios países europeos)[1].
También los diferentes rectores de nuestra universidad han apoyado siempre invitar a pedagogos – escolapios o no – de prestigio y fama, como el brasileño Paulo Freire, el francés Michel Quoist o los italianos Francesco Tonucci y Francesco Gesualdi, por citar algunos extranjeros. Es el comité, formado por el decano y dos profesores de la Facultad más el representante escolapio, quien programa anualmente la Cátedra de vuestro patrono de la Facultad, a pesar de las innovaciones al respecto de los últimos años.
La Universidad Pontificia ha publicado a veces ponencias y comunicaciones de la Cátedra, como la sesión anterior, en la revista digital Papales salmantinos de educación, o en otras editoriales. Son frutos anuales de una colaboración de 44 años, que merece nuestro aprecio y apoyo.
Por fin, a propósito del tema de este año, cierro mi intervención con un párrafo de Luis Vives (1493-1540), gran humanista valenciano, amigo de Erasmo y de Tomás Moro, cuyo método de latín hablado lo mandó Calasanz adoptar en sus Escuelas gratuitas, que eso significa Pías. Dice así:
“Al igual que la paz, el amor y la concordia nos mantienen en nuestra naturaleza de hombres, de la misma forma, la discordia y la disensión no nos dejan ser hombres, nos obligan a degenerar respecto a la excelencia de nuestro origen y de nuestra condición” (Sobre la concordia y la discordia en el género humano: De concordia et discordia in humano genere, Brujas 1529).
Nada más.
P. José Luis Corzo, Sch. P.
[1] PP. Escolapios, Madres Escolapias, PP. Cavanis, Divina Pastora (Calasancias), Suore Cavanis, Escuelas cristianas de Voorselar, Instituto Provolo, Suore Calasanziane, Kalasantiner, religiosos de Timon David.