Csaba Lengvári emitió sus votos solemnes el 25 de mayo en la Capilla Escolapia de Budapest, ante una numerosa comunidad celebrante formada por familiares, parientes, religiosos escolapios, amigos y numerosos alumnos y exalumnos.

Csaba Lengvári, se comprometió durante la Santa Misa a seguir a Jesucristo más de cerca por el resto de su vida, pronunciando los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, junto con el cuarto voto propio de los Escolapios: la dedicación especial a la educación de niños y jóvenes.

Este voto expresa una consagración especial en seguimiento de Cristo, que «se arraiga profundamente en la consagración bautismal y la expresa más plenamente». El voto sagrado crea una nueva relación entre la Trinidad y el hombre en Jesucristo, afirmó el P. Provincial Viktor Zsódi, quien, en su homilía, habló sobre la íntima conexión entre el bautismo y el compromiso con la vida consagrada.

La oración de confianza que brota de la fe, la Letanía de Todos los Santos, expresa la confianza de la Iglesia en la intercesión de los santos y nos hace experimentar la comunión entre la Iglesia de la Jerusalén celestial y la Iglesia en peregrinación en la tierra.

El provincial subrayó el ejemplo de la Madre de las Escuelas Pías, el «sí» de la joven María, «que nos llama a atrevernos a confiar en Dios, incluso cuando el camino no se ve con claridad. ¡Que nuestra fe transforme nuestras vidas!»

Las Escuelas Pías están llamadas a crecer en identidad propia y, a través de los signos de los tiempos, redescubrir cómo responder desde el corazón a las necesidades del presente. La naturaleza del servicio del religioso también se define por el modo en que vive su misión: en profunda comunión con el Señor y atentos a los signos de los tiempos, que permiten al religioso «transmitir el mensaje del Verbo encarnado en un lenguaje que el mundo pueda comprender».

El Memorial dirigido al cardenal Tonti, que resume las intuiciones fundamentales de Calasanz, también destaca la necesidad de unir el servicio educativo con el compromiso evangélico en la vocación escolapia. Según dicho documento, la educación es fundamento de una sociedad mejor, desempeña un papel clave en la pastoral de la Iglesia, garantiza el futuro de la persona y es una vocación que llena de alegría a quien la vive.

Calasanz nos llama a la conversión continua de cada día. «Cambiar, aprender, aprender a cambiar y convertirnos a nivel personal, comunitario, colegial e institucional. Vivir una Pascua permanente con Jesús, renacer constantemente».

«Deseo que emitas tus votos perpetuos con una fe llena de confianza, que interpretes los acontecimientos de tu vida personal de tal modo que descubras en ellos el amor y el cuidado de Dios, y que experimentes cada cambio en tu vida como una oportunidad que Dios te da para responder con fidelidad creativa a tu comunidad religiosa escolapia», concluyó el P. Provincial en su homilía.

Tras la profesión solemne, Csaba Lengvári firmó el acta. Fue saludado por todos los miembros de la comunidad presentes, entre ellos el religioso más anciano de la provincia, el P. Lajos Kerényi. Tanto el nuevo escolapio como el P. Lajos, quien pronto cumplirá 98 años, fueron recibidos con calurosos aplausos.

Con ocasión del acto, el P. Pedro Aguado envió una carta personal a Csaba Lengvári, leída por el P. József Urbán, asistente general.

«Rezo por ti para que tu consagración religiosa definitiva sea como la quiso Calasanz: radical, total, entregada, humilde y centrada en el único Señor. Te estás consagrando a Cristo y poniendo tu vida entera en sus manos a través de la Orden de las Escuelas Pías, tan querida para todos nosotros. (…) Tú bien sabes qué deseo para ti en este momento tan importante de tu vida: que llegues a ser un nuevo Calasanz. Esta es la visión, este es el horizonte que te abro, y sé que también es tu deseo más profundo, con toda humildad: ser un nuevo Calasanz, al servicio de los niños y jóvenes que Dios ponga en tu camino».

Csapó, Viktória