El pasado 24 de mayo, el P. Pedro Aguado viajó a la Delegación de Chile y, posteriormente, el 31 de mayo, se dirigió a la presencia escolapia de la Provincia de Nazaret en Perú. Entre un aeropuerto y otro, durante una escala en Madrid, el P. Pedro sostuvo un encuentro virtual con jóvenes de la Provincia de Nazaret que se encontraban reunidos en Colombia, junto al P. Daniel Toro, responsable de Pastoral Vocacional tanto de su demarcación como a nivel de la Orden.
El P. Pedro Aguado conversó con los jóvenes por videoconferencia, aprovechando la ocasión para compartir con ellos su experiencia vocacional escolapia. El hecho de que el Padre General dialogue abiertamente con los jóvenes no solo es un signo de cercanía, sino también parte de un conjunto de acciones cuidadosamente orientadas al acompañamiento de los propios jóvenes y sus búsquedas. Se trata de un gesto de acompañamiento y de amor por la misión de Calasanz. San José de Calasanz deseaba, por encima de todo, que hubiera escolapios comprometidos, auténticos en su vocación y entregados incondicionalmente al servicio de los niños y jóvenes. Esto exige trabajar la cultura vocacional como una prioridad fundamental de la misión escolapia en todo lugar y tiempo. Si queremos ser fieles al carisma transmitido al Fundador por el Espíritu Santo, entonces debemos ser coherentes con esta prioridad.
Durante la visita del P. Pedro Aguado, del P. Oswaldo y del P. Julio Alberto Álvarez a las comunidades escolapias del Perú, tanto el Hno. Juan Diego Botero, como el P. Jaime, el P. Carles Such, el P. Juan Carlos Sevillano, P. Juan Pablo Anduquia, Gloria y Deisy convocaron a los grupos vocacionales, tanto de varones como de mujeres, para compartir experiencias de búsqueda vocacional en un espacio de diálogo abierto, fraterno y profundo.
Los y las jóvenes reunidos(as) en esta ocasión fueron convocados(as) como fruto de la Semana Vocacional realizada del 28 de abril al 12 de mayo. El objetivo de esta semana vocacional fue presentar la vocación como una ventana de esperanza para la sociedad, la Iglesia y las Escuelas Pías, dentro del contexto del Jubileo eclesial “Peregrinos de la Esperanza”. Muchos de los participantes de los grupos vocacionales decidieron formar parte de esta comunidad como espacio de discernimiento compartido. Al estilo de las comunidades religiosas, los jóvenes profundizaron en el significado de vivir en comunidad escolapia y se sienten impulsados por el deseo de conocer más de cerca la vida escolapia, a través del testimonio de quienes les acompañan.
Los(as) jóvenes expresaron que la vida escolapia les transmite paz, alegría profunda, entusiasmo, admiración e interés por la misión. Varios de ellos(as) identificaron como referentes de su proceso vocacional a sus acompañantes: el P. Juan Pablo, el Hno. Juan Diego, el Hno. David, el P. Carles Such, el P. Juan Carlos, el P. Jaime, entre otros. Por su parte, el Padre General les animó a responder preguntas como: ¿qué es lo que más valoras de los Padres Escolapios? ¿cómo llegaste a este grupo vocacional? A su vez, él respondió con sinceridad las preguntas formuladas por los jóvenes, tales como: ¿tuviste dudas al ingresar a los escolapios? ¿cómo fue tu experiencia de ingreso a la Orden? ¿tuviste miedo de perder el vínculo con tu familia? ¿qué te motiva a venir al Perú?
Uno de los encuentros más significativos durante los cinco días de visita del Padre General fue, sin duda, el compartido con estos jóvenes que, desde su entusiasmo juvenil, desean vivir a fondo su vida, su vocación y su misión. Los niños, niñas y adolescentes necesitan guías comprometidos con sus preguntas, sus sueños y su realidad. Sus inquietudes y reflexiones son faros que nos iluminan y nos indican cuáles deben ser nuestras prioridades.
Finalmente, durante el encuentro con el grupo de alumnas, el P. Pedro Aguado compartió el sentido profundo de la vocación como servicio en la Iglesia y en la sociedad. Animó a las jóvenes a profundizar su discernimiento vocacional, presentándoles también caminos concretos como el carisma de las Madres Calasancianae. Les explicó con claridad su misión y espiritualidad. Quizás, en el futuro, alguna de ellas escuche el llamado de Dios a formar parte de una de las congregaciones de la Familia Calasancia.