Desde el 22 de junio hasta el 6 de julio, nos encontramos reunidos en la localidad de Bamè, en la región de Zagnanado (Benín), hospedados en el “Centro Pastoral Bernardin Cardenal Gantin”. Somos la tercera generación de Escolapios “en salida”, venidos de las distintas demarcaciones del mundo escolapio: América, Europa, Asia y África. En estos días hemos compartido no solo reflexiones, sino la vida misma. Hemos visitado la comunidad escolapia de Benín, recorrido su escuela, conocido el proyecto de construcción de la futura parroquia escolapia, dialogado con la gente del pueblo y compartido el pan con la comunidad de los Padres Escolapios, en un ambiente de acogida y fraternidad.

Nuestra experiencia ha sido profundamente transformadora. Hemos abierto el corazón para compartir nuestras historias, nuestras luchas, y nuestros sueños por una Escuela Pía que no se encierre en sí misma, sino que camine con los niños y jóvenes allí donde la vida más lo exige. Hemos reflexionado juntos sobre lo que significa hoy ser escolapios “en salida”: dejar la comodidad, abrazar la vulnerabilidad, estar disponibles para las nuevas fronteras de la misión, y vivir desde una fraternidad concreta que trascienda culturas y contextos.

Nos mueve el deseo de construir una Escuela Pía más encarnada, más valiente y más libre; una Escuela Pía que, como Calasanz, se atreva a salir, a escuchar, y a servir con radicalidad.