El domingo 29 de junio, Solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el obispo Zsolt Marton, de la diócesis de Vác (Hungría), ordenó diácono al P. Csaba Lengvári Sch.P. en la ciudad de Hatvan.

Durante su homilía – él mismo antiguo alumno escolapio en Kecskemét – el obispo meditó sobre el profundo significado de esta solemnidad, tradicionalmente unida, en toda la Iglesia, a las ordenaciones diaconales, presbiterales y primeras misas. Estos dos apóstoles expresan con claridad la identidad católica de la Iglesia: su unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad.

El obispo destacó que san Pedro fue quien reconoció a Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios vivo: “Tú eres el Cristo”. Y Jesús le respondió: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…”

Monseñor Marton explicó que Pedro agradaba a Jesús no por ser impecable, sino por su fe y entrega: “Cristo no llamó a personas perfectas para su servicio, ni lo hace hoy. Llama a hombres frágiles y limitados que se atreven a aceptarse, a convertirse una y otra vez, y a profesar su fe con sinceridad y firmeza.”

Sobre san Pablo, lo describió como “un hombre apasionado, cuya fe y vida fueron marcadas por su encuentro con Cristo.”

Dirigiéndose al nuevo diácono, dijo: “Hoy deseas, una vez más, construir tu vida sobre Cristo. Como san Pablo, también tú eres educador – maestro escolapio. En este estado de vida recibes el tercer grado del sacramento del Orden: el diaconado, al servicio del ministerio de los apóstoles y de los presbíteros. (…) A partir de hoy haces la promesa solemne de vivir el celibato sagrado, que ya practicas como religioso. Bien sabes que no se trata solo de no casarse, sino de un amor sobrenatural ofrecido por el Reino de los Cielos. Desde ahora, recibirás una ayuda especial, una gracia sobrenatural, para perseverar en la castidad y buscar la pureza del corazón. No lo olvides: desde este momento – por medio del sacramento – estás llamado a entregar tu vida por quienes servirás. No necesitas ser perfecto, pero sí auténtico.”

La celebración contó con la presencia del P. Provincial Viktor Zsódi Sch.P., numerosos religiosos escolapios y varios estudiantes.

Fotos: Viktória Kepes Gergöly