Conferencia con motivo del 60.º aniversario de la declaración del Concilio Vaticano II sobre la educación
Hace sesenta años, el 28 de octubre de 1965, se promulgó la declaración Gravissimum educationis del Concilio Vaticano II sobre la educación cristiana. Con motivo de este aniversario, la Provincia Húngara de la Orden de los Escolapios y la Universidad Católica Pázmány Péter (PPKE) organizaron en Budapest la conferencia titulada “Gravissimum educationis – 60 años en la perspectiva de la educación cristiana”.
El encuentro se centró en el mensaje y la actualidad del documento conciliar, así como en los desafíos contemporáneos de la educación católica en un mundo cambiante.
Entre los participantes se encontraban, entre otros, el cardenal Péter Erdő, primado y arzobispo de Esztergom-Budapest; Mons. Michael Wallace Banach, nuncio apostólico en Hungría; Mons. János Székely, obispo de Szombathely, presidente de la Conferencia Episcopal Húngara y gran canciller de la PPKE; Carles Gil i Saguer Sch.P., prepósito general de los escolapios; y Viktor Zsódi Sch.P., provincial de la Orden Escolapia en Hungría.
El lema de la conferencia recordaba el fundamento del Concilio Vaticano II: la educación cristiana tiene como fin el pleno desarrollo de la persona según el plan de Dios.
El evento fue también la presentación del nuevo volumen “Documentos de la Santa Sede sobre la educación cristiana y la escuela católica (1965–2025)”, que recopila los principales textos vaticanos sobre el tema. En la portada del libro aparece La noche estrellada sobre el Ródano de Vincent van Gogh, en alusión al lema del Año Jubilar 2025: “Las constelaciones de la esperanza”.
El cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, escribió en el prólogo:
“Estos documentos no sólo tratan de temas generales sobre educación, sino que examinan también los desafíos más actuales que nos afectan directamente. Constituyen herramientas útiles para la formación continua, no sólo para los profesores, sino para todos aquellos que llevan en el corazón la educación de las nuevas generaciones.
Que Dios permita que estos documentos sean un excelente punto de partida para una profundización ulterior y conduzcan a una ‘primavera creativa’ de la educación católica en Hungría. Confieso, finalmente, que estoy profundamente convencido de que vuestra labor —tan silenciosa como esencial— es indispensable no sólo para nuestras comunidades educativas y eclesiales, sino también para la renovación de la humanidad.”
La unidad entre fe y educación – ideas centrales de la conferencia
En su saludo, el cardenal Péter Erdő recordó los cambios ocurridos en los sesenta años desde la publicación de Gravissimum educationis. Señaló que, aunque en Europa algunas escuelas católicas han cerrado, en todo el mundo crece la demanda por este tipo de instituciones: “Porque transmiten una visión del mundo en la que fe y ciencia forman una unidad orgánica, y en la que la vida humana tiene sentido y se orienta hacia Dios”.
Mons. Banach, nuncio apostólico, subrayó que la vocación educativa de la Iglesia sigue siendo de plena actualidad: debe ser a la vez exigente científicamente y profundamente cristiana. El reciente documento del papa León XIV, Disegnare nuove mappe di speranza (“Trazar nuevos mapas de esperanza”), describe la educación como un camino para descubrir la profundidad del ser humano, construir puentes y promover la paz.
El principal ponente, Carles Gil i Saguer Sch.P., superior general de los escolapios, desarrolló en cinco afirmaciones la vigencia de la educación católica. Explicó que la escuela católica “no sólo transmite conocimientos, sino sabiduría”, ofreciendo una antropología integral en la que se integran razón, emoción y espiritualidad. La identidad y la misión, afirmó, son inseparables: “La auténtica identidad católica no se opone a la apertura, sino que es su fuente”.
El general escolapio destacó la prioridad de la presencia entre los pobres, pues “la escuela católica entre los más necesitados no es opcional, sino su verdad más profunda”. Concluyó que “la educación católica debe formar maestros de esperanza, jóvenes que sanen las heridas y reconstruyan las relaciones”.
Por su parte, Viktor Zsódi Sch.P., provincial de los escolapios en Hungría, en su ponencia Un mundo frágil – una brújula estable, analizó los desafíos de nuestro tiempo a partir de los marcos VUCA y BANI, que describen la volatilidad, incertidumbre y fragilidad de la sociedad contemporánea. Según dijo, la misión del sistema educativo católico es ofrecer “una interpretación coherente y esperanzadora del mundo” basada en el Evangelio de Cristo. Citando el lema escolapio pietas et litterae (“fe y saber”), afirmó: “La sabiduría iluminada por la fe es el fundamento para orientarse en un mundo incomprensible”.
En las sesiones plenarias, Mons. György Udvardy, arzobispo de Veszprém, habló sobre la pedagogía de la confianza y el testimonio personal del educador; Nándor Birher, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la PPKE, desarrolló las bases teológicas de la educación cristiana y el papel de la familia; mientras que Zoltán Szűts, decano de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Católica Eszterházy Károly, analizó los retos que presenta la inteligencia artificial y la necesidad de enseñar su uso ético.
Los ponentes coincidieron en que el futuro de la educación cristiana pasa por vivir la fe de manera auténtica, fortalecer las comunidades y cultivar la esperanza. El mensaje de la Gravissimum educationis sigue siendo actual: educar no es sólo transmitir conocimientos, sino guiar al ser humano hacia su plenitud.
La conferencia de Budapest dio nuevo impulso a la reflexión sobre la educación cristiana. Como recordó el padre general Carles Gil i Saguer, la escuela católica no es una reliquia del pasado, sino “un bien espiritual común al servicio de toda la sociedad”.
Fuente de las fotografías: Magyar Kurír