En un clima de profunda acción de gracias y esperanza para la misión escolapia, el Vicariato del Congo celebró el domingo 25 de enero de 2026 la ordenación sacerdotal de los hasta entonces diáconos Henri MWANANGULU y Cédric MBEMBE. La celebración tuvo lugar en la parroquia San Pedro de Kikonka, coincidiendo providencialmente con la fiesta de la Conversión de san Pablo y en el marco del día calasancio, signo elocuente de comunión con el carisma de san José de Calasanz y de renovación del compromiso evangelizador y educativo de las Escuelas Pías.
La Eucaristía de ordenación fue presidida por S. E. R. Mons. Pedro Aguado Cuesta, Sch. P., escolapio obispo de las diócesis de Huesca y de Jaca, acompañado por S. E. R. Mons. Jean Crispin, obispo de Kisantu, junto con una presencia significativa de sacerdotes escolapios del Vicariato, como el Superior Demarcacional M. R. P. Pierre Diatta, Sch. P., además de otros presbíteros, religiosos y religiosas de la familia calasancia. Se unieron también los fieles de la parroquia, así como familiares y amigos de los candidatos, en una asamblea nutrida que expresó con gratitud la alegría de la Iglesia local por el don de dos nuevos sacerdotes.
Durante la homilía, el P. Pedro, obispo ordenante, destacó tres acentos espirituales que marcaron el tono de la celebración. En primer lugar, subrayó la centralidad de Cristo como fundamento y eje de la vida del presbítero: el sacerdote está llamado a vivir desde Él, con Él y para Él, dejando que toda su existencia se configure como servicio. En segundo lugar, invitó a custodiar lo que denominó el “secreto” de la vocación: cultivar una actitud de hijo, una disposición interior semejante a la del niño del Evangelio, condición necesaria para vivir la entrega con verdad, disponibilidad y confianza. Por último, insistió en la humildad como camino indispensable para sostener una vida ministerial fecunda, libre de protagonismos y abierta a la acción de Dios.
Estas claves, recordadas en el contexto de una ordenación escolapia, resonaron como una invitación a ejercer el ministerio sacerdotal desde la simplicidad evangélica y desde la vocación propia de las Escuelas Pías: servir a la Iglesia, educar, anunciar el Evangelio y acompañar a los más pequeños y a los más pobres.
El nuevo sacerdote Henri Mwanangulu compartió para SCOLOPI que este momento está atravesado por la gratitud y la emoción. Expresó la alegría profunda de ver cumplido un anhelo que lo acompañaba desde la infancia, reconociendo la gracia de Dios como origen y sostén del camino recorrido. Desde esa vivencia, relató cómo, en sus primeras celebraciones eucarísticas, experimentó intensamente el misterio de ser instrumento para que la gracia llegue a otros.
Por su parte, el P. Cédric Mbembe también compartió para SCOLOPI su vivencia de la ordenación sacerdotal, subrayando que estuvo profundamente marcada por la celebración presidida por Su Excelencia Mons. Pedro Aguado. Señaló que aquel momento fue, ante todo, una ocasión para dar gracias al Señor, pero también una experiencia de alegría, reflejo de los largos años de formación vividos con paciencia. Desde una mirada creyente, afirmó con sencillez que convertirse en sacerdote de Jesucristo no es un mérito personal, sino una gracia y una expresión de la voluntad del mismo Dios.
A este testimonio se unió el del P. Adalbert Fouda, maestro de Juniores en Congo, quien puso de relieve el carácter inolvidable de esta jornada para ambos ordenandos y para toda la demarcación. En la homilía, -dijo- se subrayaron tres ideas—Jesucristo, secreto y humildad— que indican por qué Cristo ha de permanecer siempre en el centro, y que el “secreto” del ministerio escolapio se concreta en el servicio a los niños, vivido con genuina humildad. El P. Adalbert expresó también la gran alegría de ver crecer la Demarcación y destacó que, con serenidad y confianza, los neosacerdotes Henri y Cédric pronunciaron su “sí” a Dios, a la Iglesia y a la Orden ante una multitud de fieles llenos de júbilo. Para él, esta ordenación constituye un signo claro de que la misión escolapia avanza en la República Democrática del Congo.
Por su parte, el P. Brian Yuh Womei, Sch. P., maestro de novicios en Congo, destacó para este medio de comunicación SCOLOPI el carácter particularmente significativo de esta jornada para el Vicariato y para la Orden en su conjunto: dos nuevos sacerdotes se incorporan al presbiterio como fruto de un proceso vocacional que implica a comunidades, formadores, fieles y familias, y que confirma la fecundidad de la presencia escolapia en el país.
La ordenación de los PP. Henri MWANANGULU y Cédric MBEMBE es, en este sentido, motivo de acción de gracias y también un llamado a la responsabilidad compartida: sostener con cercanía y oración el inicio de su ministerio, favorecer la integración serena en la vida comunitaria y acompañar con prudencia y discernimiento el despliegue de sus primeras tareas pastorales y educativas, afirmó el P. Brian.
La comunidad escolapia agradece la participación de los obispos, de los hermanos escolapios, de los consagrados y de los fieles que acompañaron la celebración, y encomienda el ministerio de los nuevos sacerdotes a la intercesión de san José de Calasanz, para que sean pastores según el corazón de Cristo.
Fuentes: P. Henri MWANANGULU, P. Cedric MBEMBE, P. Adalbert FOUDA y P. Brian WOMEI