El pasado 25 de enero de 2026, la Orden de las Escuelas Pías en Cuba vivió un acontecimiento de profunda alegría y significado histórico: la ordenación diaconal del Hermano Iván Guerra Álvarez, Sch.P. Esta celebración marca un hito, ya que es la primera ordenación de un religioso escolapio en suelo cubano en 48 años, desde la ordenación sacerdotal del P. José Coviella, Sch.P., el 4 de agosto de 1978.

El mismo Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en Guanabacoa, testigo de aquel evento anterior, acogió nuevamente una ceremonia que reunió a la comunidad eclesial cubana, familiares, religiosos de diversas congregaciones y fieles de la parroquia escolapia de San Judas y San Nicolás. La iglesia se vio colmada de asistentes, en un signo palpable de esperanza y renovada vitalidad.

Significado en el contexto vocacional cubano.

La ordenación del Hno. Iván no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un despertar vocacional dentro de la presencia escolapia en Cuba. Como se señaló durante la celebración, su camino se une al de otros jóvenes que están respondiendo al llamado: el Hno. Pedro Díaz, Sch.P., el Hno. Ernesto Cuba, el Hno. y un aspirante, Gian Carlo. Este grupo representa una “luz grande” para la Iglesia y la sociedad cubana, evocando las palabras del profeta Isaías (Is 8:23-9:4) proclamadas en la liturgia: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande”.

El Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, exalumno escolapio, destacó en su homilía el llamado a ser actores activos en la preparación del camino para que Cristo, la Luz, reine en Cuba, transformándola en un nuevo Nazaret. Esta ordenación es, por tanto, un símbolo potente de esperanza y renovación para un pueblo que anhela un futuro nuevo, sostenido por la fe.

Formación y agradecimientos.

El camino formativo del diácono Iván Guerra es fruto de la comunión y colaboración de la Escuela Pía en distintas latitudes. Es preciso reconocer y agradecer el papel fundamental que han tenido las Provincias Escolapias de Centro América y Caribe, Nazaret y Emaús en su proceso de preparación. Su acompañamiento, formación académica, espiritual y pastoral ha sido cimiento indispensable para este momento. Esta ordenación es también un logro compartido de estas comunidades provinciales, que con generosidad contribuyen al crecimiento de la Orden.

Un futuro construido sobre la memoria y la esperanza.

El evento también sirvió para reforzar los lazos de la Unión de la Familia Escolapia Cubana (UFEC), que encomendó al nuevo diácono y a la naciente comunidad vocacional a la protección de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Incluso se estableció formalmente una nueva delegación de la UFEC en Cuba, contando con el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez como miembro activo.

La ordenación diaconal de Iván Guerra Álvarez, Sch.P., es más que una celebración personal; es un acontecimiento comunitario e histórico. Representa la fidelidad de Dios a su pueblo, la resiliencia de la Escuela Pía en Cuba después de décadas, y la promesa de un futuro frondoso. Como un árbol plantado hace tiempo, esta semilla vocacional comienza a dar frutos, anunciando la posibilidad de un bosque lleno de vida para la misión calasancia en la isla.

P. Alberto Sola, Sch. P.