«ESPLAI» es un vocablo catalán utilizado para referirse a una entidad educativa de tiempo libre, cuyo principal objetivo es fomentar el crecimiento personal y social de los niños, niñas y adolescentes a través de actividades lúdicas y pedagógicas.
En Cuba, ya son 25 años de este proyecto educativo. Y, aunque mantiene el nombre y algunos de los aspectos esenciales del legado catalán en la Isla, con los años hemos «creado» nuestro propio ESPLAI, un «ESPLAI criollo», adaptado al contexto y situaciones cotidianas, pero conservando intacta su misión primera: la educación en valores de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Este año cumple el ESPLAI en nuestra isla un cuarto de siglo, y quisimos celebrarlo «descubriendo la Belleza» en todas las cosas que realizamos y vemos a nuestro alrededor.
Actualmente, el ESPLAI en Cuba se realiza en dos comunidades diferentes: la parroquia de San Judas y San Nicolás ubicada en el municipio de Centro Habana, en julio y en el Centro Cultural Calasanz en el municipio de Guanabacoa, en agosto. Si bien anteriormente se concebía que cada lugar tuviera monitores propios, desde el año 2022 nos dimos a la tarea de crear un equipo de Monitores que participara en ambos lugares. Además de desarrollarse en estas dos sedes habituales, durante estos 25 años, hemos tenido la oportunidad de compartir las actividades del ESPLAI en otras localidades de La Habana y también en otras provincias del país.
Junto al equipo de monitores y de logística que acompaña cada ESPLAI, desde este año hemos creado un equipo de comunicación que se encarga de brindar cobertura a todas las actividades que ocurren, de forma tal que la mayoría de las actividades lúdicas y pedagógicas queden registradas en nuestros archivos.
Entre las improntas más bellas que nos deja el ESPLAI, es el hecho de que muchos de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que han participado del mismo, luego se convierten en monitores y monitoras que acompañan a otros pequeños y pequeñas en experiencias similares a las que tuvieron la oportunidad de vivenciar ellos en el proyecto. Por ello, es muy alto el sentido de pertenencia que genera, y ello redunda en la calidad de su propuesta educativa. Igualmente, el ESPLAI se ha enriquecido con el aporte de personas que comparten valores similares a los del proyecto y han querido acompañarnos llegando de diferentes partes del mundo cada año.
Si bien aún tenemos muchísimas cosas que mejorar y adaptar al contexto socio-educativo cubano, es importante destacar la capacidad y voluntad de los Padres Escolapios y de todo el equipo de coordinación y de monitores realizar el ESPLAI. Este es un proyecto que crece junto a las personas que van poniendo su granito de arena para que el proyecto sobreviva y florezca cada verano.
Por: Enrique Vilariño Ricardo
Coordinador Pedagógico del ESPLAI y Responsable de Comunicación de Escolapios Cuba