Recuerda Calasanz en el Informe de 1622:

“El Abad Glicerio Landriani, milanés, más tarde, el 2 de julio de 1617, vistió el hábito en la Congregación de las Escuelas Pías, muriendo el 15 de febrero de 1618, a las 6 de la tarde, en concepto de santidad” (San José de Calasanz, Información sobre las Escuelas Pías desde sus comienzos hasta 1622. EpCal 132a; O.O. X, 318).

De este modo, el santo registra junto a la fecha de la incorporación de Landriani al grupo de primeros compañeros (31 de mayo de 1612), y la de su fallecimiento (15 de febrero de 1618), la del inicio de su vida religiosa, con la toma de hábito, que durante tantos años marcaba en la Orden el comienzo del noviciado. El joven Glicerio recibió el hábito escolapio en Roma el día 2 de julio, hace 406 años.

A más de cuatro siglos de distancia, el día en que recordamos el inicio “oficial” de la vida escolapia del novicio Landriani, es una buena oportunidad para seguir profundizando en su figura y el camino de virtud recorrido en las Escuelas Pías, renovando el deseo de acudir confiadamente a su intercesión, en espera del deseado milagro.

El cuestionamiento calasancio ¿Qué habita en el corazón de Glicerio? invita a penetrar en el espacio de sentimientos, deseos, anhelos y proyectos que bullían en el interior del joven alimentando una entrega cada vez más generosa y consciente a los niños, los jóvenes y los pobres. Por todo ello, su modo de vivir al estilo de Calasanz aparece como prototipo de vida escolapia… y como pro-vocación para quienes formamos parte de la Familia Calasancia:

  • Por el ejercicio ininterrumpido del ministerio escolapio, en el aula y en la catequesis, animando la Oración Continua y saliendo al encuentro, sin dudarlo, de las necesidades materiales, personales e interiores descubiertas en toda situación. Glicerio se perfila como alguien dispuesto a responder de corazón y sin dudarlo a las demandas de cada persona.
  • Por su decisión de actuar de inmediato y en profundidad afrontando situaciones complejas. La práctica de las filas,o la estructuración metodológica de la catequesis son dos buenos ejemplos del modo eficaz y diligente que caracteriza el comportamiento de Glicerio.
  • Por su actitud agradecida y agradable, señalada por quienes compartieron con él vida y ministerio. El rostro de Glicerio “embellecido en el trato con el Señor” trasparentaba su interior generoso y alegre, concentrado en el corazón que Calasanz quiso conservar junto a sí como su posesión más preciada.

El corazón de Landriani, entrañablemente custodiado en la Orden, simboliza hoy el modo de vivir entregado, diligente y alegre con el que religiosos, religiosas y laicos de la Familia Calasancia deseamos educar en Piedad y Letras, animados por el ejemplo de Glicerio de Cristo.   

                                                                                                           Ángel Ayala Guijarro Sch.P.

     Postulador General de las Escuelas Pías