Federico llegó a Puerto Rico los días anteriores a que el huracán María devastara la Isla. Desde entonces ha conocido la necesidad de la Isla y de sus habitantes. El pasado día 9 de diciembre fue ordenado sacerdote en una de las zonas que más ha sufrido el impacto y las consecuencias del huracán: la Playa de Ponce.
La Capilla de San Martín de Porres se sitúa en la Urbanización Villa del Carmen, y pertenece a la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Allí la electricidad regresó hace unos pocos días, después de más de un mes de impaciente espera para todos los habitantes de la zona, la más poblada del territorio parroquial. El templo parroquial tiene todavía el techo cubierto con una de las lonas azules de FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) que se divisan constantemente aquí y allá, multiplicándose como reclamo de las heridas sufridas.
Federico Ávila comenzó su itinerario vocacional escolapio en la casa de formación de Miami. Fue uno de los primeros candidatos que llegaron a la Casa de Formación. Su Noviciado transcurrió en Celaya, México, y desde entonces ha completado allí su formación, emitió su profesión solemne, y recibió la ordenación diaconal.
Fue ordenado sacerdote por Monseñor Félix Lázaro, escolapio, obispo emérito de Ponce. En la ceremonia estaban presentes los escolapios en la Isla, y la Congregación Provincial. Un nutrido grupo de fieles de la parroquia acompañó al neo-sacerdote. Destacó la presencia de su padre y de su hermana, religiosa de clausura. Los juniores de la Casa de Formación de Ponce atendieron la celebración litúrgica.
En su homilía, Mons. Félix Lázaro destacó hermosamente el significado de ser sacerdote, y de ser sacerdote escolapio. Remarcó que vale la pena serlo, e hizo continuas referencias a San José de Calasanz; al final, confió al neo sacerdote bajo el cuidado maternal de la Virgen de las Escuelas Pías.
Al día siguiente, domingo, Federico celebró su primera misa solemne en la Parroquia del Carmen, en el salón parroquial que se usa como templo.