Asistimos a un momento apasionante de nuestra vida como Orden, próximos a cumplir los 400 años desde que la Iglesia aceptó y aprobó la Congregación creada por San José de Calasanz. Es bien cierto que todas las fases históricas de la Orden han sido apasionantes (llenas de planes, de dificultades, de luchas y fracasos, de opciones audaces, etc.), pero esta que vivimos tiene una característica especial: es la nuestra, es la que nos toca vivir.

 

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