El 25 de noviembre de 2023 se celebró en Lida el jubileo de la erección canónica de la parroquia que lleva el título de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, en cambio, la iglesia está dedicada a San José de Calasanz. La celebración del sábado reunió a numerosos feligreses e invitados.

La solemne Eucaristía fue presidida por el Mons. Iosif Stanieuski, Arzobispo metropolitano de Minsk-Mohilev, quien, en su sermón, destacó la larga historia de los escolapios en el lugar. El arzobispo habló del patrimonio de la literatura bielorrusa, y mencionó las riquezas naturales de estas tierras, diciendo: «las rodillas se doblan y el corazón canta el himno Te Deum laudamus por todas las obras que el Señor estaba y sigue realizando a través del hombre ayer y hoy en esta querida tierra de Lida». El jerarca recordó también que en este año la ciudad de Lida celebra el 700 aniversario de su fundación.

La Misa fue concelebrada por el Mons. Aliaksandr Kashkevіch, Ordinario de la diócesis de Grodno, que hace 25 años fundó una nueva parroquia escolapia en esta ciudad, en el barrio Industrialny. En su diócesis hay dos presencias escolapias en dos parroquias: Lida y Shchuchyn. Ambas casas dependen de la Provincia de Polonia. El Obispo de Grodno agradeció a los escolapios su labor pastoral, especialmente por su atención a los niños y jóvenes.

La Eucaristía fue concelebrada también por el Mons. Juriy Kasabucki, Secretario General de la Conferencia Episcopal de Bielorrusia y por el P. Provincial Mateusz Pindelski, quien agradeció a los feligreses de Lida su perseverancia en la fe, y a los escolapios su gran amor a la Madre de Dios y su excepcional devoción a San José Calasanz, así como el cuidado por la identidad escolapia.

El P. Aliaksandr Makhnach, párroco de Lida, recordó los acontecimientos más importantes de la historia de su parroquia: erigida el 19 de noviembre de 1998; el 1 de noviembre de 2000 se celebró la primera misa en la capilla provisional; el 11 de mayo de 2002 se consagraron los cimientos de la iglesia, y la primera piedra fue bendecida por el Papa Juan Pablo II; el 25 de agosto de 2017 se consagró el templo y un año después se bendijo tres campanas. La parroquia da muchos frutos pastorales según las siguientes estadísticas: durante estos 25 años se realizaron allí 1363 bautismos, 1069 niños recibieron la Primera Comunión, 640 jóvenes y adultos han recibido el sacramento de la Confirmación, se han contraído 457 matrimonios, alrededor de 1500 personas han recibido el sacramento de la unción de los enfermos y el viático, y 677 feligreses gozan de la presencia del Señor. Al final de liturgia el párroco entregó unos diplomas de agradecimiento a las personas más beneméritas, es decir, a los obispos, a algunos sacerdotes diocesanos, a los escolapios que vivieron allí una temporada, a las hermanas de la congregación de la Sagrada Familia de Nazaret, y a los laicos feligreses más involucrados en la vida parroquial de Lida.

Este jubileo celebra un contexto más amplio de la presencia escolapia en estas tierras. Por eso el primer punto del programa conmemorativo fue la charla de Tatsiana Zablotskaya titulada: «El camino de los escolapios a Lida». La historiadora, en su exposición, presentó la historia de la presencia escolapia en las tierras de la actual Bielorrusia como parte de la histórica Provincia de Polonia y luego de la Provincia de Lituania. Gracias a su trabajo e investigación hemos publicado estos datos y unas fotos históricas. Citamos algunos párrafos traducidos del bielorruso en su ponencia:

Gracias al rey Vladislao IV Vasa el 1 de diciembre de 1642 en Varsovia se abrió la primera residencia de la Orden en esta parte del reinado de Polonia. En 1662 se estableció la independiente Provincia de Polonia. En 1695 se separó de ella la Viceprovincia de Lituania, la cual en 1736 se hizo independiente. Con el apoyo de magnates y nobles en este período se abrieron más de una docena de colegios, entre otros, en Shchuchyn (1718), Vilna (1722), Panevėžys (1728), Vóranava (1736), Zelva (1740), Luzhki (1741) y otros.

En el territorio oriental de la Corona polaca, llamado Gran Ducado de Lituania, había también una casa fundada antes, en 1693 en Liubeshiv que luego dependía de la nueva demarcación de Lituania. En el territorio de la actual Bielorrusia, el primer colegio de los escolapios se estableció en 1718 en la ciudad de Shchuchyn, condado de Lida.

Mucha fama e influencia tenía el colegio de Vóranava fundado en 1736. Los fundadores de la familia Scipio del Campo, de origen italiano que se estableció en estas tierras en la época de la reina Bona Sforza (la segunda esposa del rey polaco Segismundo I el Viejo en la primera mitad del siglo XVI), donaron a las Escuelas Pías un terreno para una iglesia y una escuela en la plaza mayor de la ciudad y también destinaron un fondo en efectivo de su propiedad. Muy pronto los escolapios empezaron a realizar «servicios regulares con sermones los domingos y días festivos, para educar y enseñar a los jóvenes de la nobleza y de todas las clases sociales en la piedad, la ciencia y las buenas costumbres…». En el mencionado año 1736 llegaron a Vóranava dos padres: Ian Bogutski y Teodor Barkovski. En los primeros años, la escuela funcionó en condiciones temporales pero en el año siguiente se pudo iniciar la construcción de nuevos edificios de madera para la iglesia y el colegio. En 1745 en el colegio de Vóranava comenzaron a funcionar cursos de enseñanza para los escolapios jóvenes, lo que le permitió convertirse en un centro importante en el sistema de formación de profesores para la Provincia de Lituania.

Unos años antes en Vilna había surgido un conflicto con los jesuitas. Los escolapios desde principio de su fundación en 1722 iniciaron en esa ciudad un proceso de organizar su propia academia con los derechos de una universidad. Los jesuitas estaban en contra porque querían guardar su derecho exclusivo de la educación de los jóvenes nobles. Después de unos años de la pelea, en 1738 el tribunal de Brest emitió un decreto en el que señalaba la ilegalidad de este tipo de las acciones tomadas por los escolapios en el territorio del Gran Ducado de Lituania. Los escolapios intentaron apelar ante el Vaticano, pero el Papa Clemente XII ordenó aceptar el fallo del tribunal. Al final los escolapios dejaron la idea de abrir cualquier escuela en Vilna.

El “caso de Vilna” hizo que Lida inició su propia historia de la presencia escolapia. El colegio surgió gracias al alcalde de la ciudad, Ignacio Scipio del Campo que fue un alumno del famoso jurista escolapio, el P. Matías Dogel. El P. Dogel, natural de Lida, fue maestro de la familia de los Scipio del Campo y probablemente propuso la idea de trasladar la escuela desde Vóranava hacia Lida. El propósito se realizó en 1756, y casi todos los 50 alumnos se trasladaron a la nueva sede del colegio. Muy pronto se construyó una casa para 12 religiosos y una pequeña iglesia de madera. En el paisaje de la ciudad casi toda construida de madera destacaban los nuevos edificios escolapios construidos entre 1778 y 1793 y hechos de ladrillo. El zar Pablo I que se alojó en el colegio un día de 1797 donó el dinero para la finalización de la construcción de una nueva iglesia también de ladrillo y el desarrollo de la escuela. La Iglesia dedicada a San José de Calasanz fue consagrada el 4 de julio de 1825.

El curso académico del colegio que impartía educación humanitaria clásica se dividió en 7 ramas de la ciencia: proforma (aprender a leer y escribir, el comienzo de la aritmética), informa (las mismas materias y catecismo), gramática (latín y sus traducciones, matemáticas), sintaxis (latín con las traducciones, escribir cartas), poesía (traducciones del latín, elocuencia), retórica (retórica, latín, historia) y filosofía (lógica, metafísica, ética, geometría).

El programa se realizó en 6 clases. En el primer grado, a los jóvenes se les enseñaban los conceptos básicos de gramática latina, aritmética, historia mundial y geografía; en el segundo y tercero: latín, obras de autores antiguos, aritmética, geometría, historia; en el cuarto se enseñó lengua y literatura polaca, historia nacional y álgebra; el curso se complementó con física y astronomía en el quinto; y en el sexto había elocuencia, derecho natural y doméstico. Además, en todas las clases se leyó el catecismo y, paralelamente al aprendizaje del curso básico, los jóvenes dominaban el francés y el alemán.

En los siguientes periodos de los últimos años del siglo XVII y sobre todo a principio del siglo XIX la escuela fue muchas veces reorganizada y se añadieron las nuevas asignaturas: geografía, física, trigonometría, horticultura y agricultura, botánica, la lengua rusa, gramática polaca. A veces un año del programa se realizó durante dos años escolares. Según los datos a la escuela acudían los alumnos desde 8 hasta 24 años de edad, y desde luego, muchas veces eran de diversa edad en el mismo curso.

El colegio tenía su propia biblioteca. Se sabe que a finales del siglo XVIII contaba con unos 800 volúmenes y a principios del siglo XIX la colección contaba con menos de mil libros.

El colegio estaba encabezado por el rector, que estaba a cargo de los asuntos administrativos, y el prefecto, que estaba a cargo de lo académico.

Vale la pena señalar la composición social de los alumnos que principalmente eran los hijos de los nobles, pero también había hijos de la burguesía. En el colegio funcionaba el sistema de becas para garantizar la educación para la gente no suficientemente rica.

La historia de las presencias escolapias en la antigua Provincia de Polonia y luego en la Provincia de Lituania está estrictamente relacionada con la historia de Polonia, y en concreto, con los repartos de su territorio. En septiembre de 1832, los alumnos de la escuela de Shchuchyn tenían que ser trasladados a Lida. El año escolar 1832/1833 fue ya el último para el colegio de Lida. El 2 de septiembre de 1834 es la fecha final del cierre de la escuela. Pero a pesar de su cierre siguió funcionando la casa de los religiosos. Los escolapios desempeñaron funciones parroquiales en varias iglesias de la región.

Los trágicos acontecimientos no tuvieron fin. En 1842 se produjo un incendio que dañó parte de la iglesia. Por decisión de las autoridades rusas se restauró la cúpula del templo, parte del edificio y el interior de la iglesia, convertida en una iglesia ortodoxa. En el edificio del colegio se ubicó una escuela ya no llevada por los escolapios. La Provincia de Lituania fue abolida en 1843 y la presencia escolapia en Lida paró de existir el 14 de mayo de 1845. Tres años después el último escolapio, o sea, el P. José Vaishvil abandonó su lugar de residencia y se fue a la casa de Mezhirichi Koretski que existió hasta 1853.

Los escolapios nunca abandonaron Lida para siempre. Merece reconocer la actitud del P. Stanislaw Rojek, admirable escolapio, sacerdote y decano de Lida en el siglo XX que fue enterrado al lado de la principal iglesia parroquial en el centro de la ciudad. En 1998 empezó una nueva etapa en el barrio Industrialny. Así, el lugar ha cambiado, pero la rica historia de la presencia escolapia en Lida continua. ¡Y así continuará!

A pesar de las fotos sacadas durante el jubileo se puede ver un mapa con la actual Bielorrusia y los colegios históricos de la presencia escolapia en estas tierras. Además, hay fotocopias del plano de Lida y el plano de dos pisos del edificio del colegio. Presentamos también una imagen del P. Matías Dogel.

o. Jacek Wolan SchP