Extraído del tercer capítulo de Cristus Vivit, los jóvenes y los pequeños en su dinamismo, a través de su propia vida y actividades dentro de la iglesia, dan testimonio a su manera del mensaje de salvación de Cristo a toda la humanidad. Esto no ha de comenzar mañana, ni en un futuro próximo, sino que como dice el Santo Padre, el Papa Francisco, ha de comenzar ahora, porque el futuro de los niños y jóvenes comienza hoy. Pero para poder asegurar que esta llama permanezca encendida en ellos, la pastoral juvenil debe formar parte claramente del plan pastoral global de las parroquias para que los jóvenes puedan descubrir muy pronto el valor del don de sí mismo como medio esencial para que la persona alcance la madurez y crezca así en el amor a Dios y al prójimo. (Cf. Ecclessia in Africa no. 93) Esta es la esencia misma de nuestro ser escolapio: la educación integral de los niños y jóvenes en la piedad y en las letras para que se liberen de la esclavitud del pecado y de la ignorancia y vivan así una vida feliz ahora y en el más allá (Cf. Nuestras Constituciones nº 2, 5) Es en este espíritu que tuvo lugar, el domingo 16 de octubre de 2022, el lanzamiento de las actividades con los niños y jóvenes de la parroquia de San Miguel de Futru-Nkwen para el año pastoral 2022/2023. Este evento tuvo dos grandes objetivos: En primer lugar, que los niños y jóvenes de la parroquia se reúnan y se sientan como una familia, independientemente de sus diferencias, y tomen conciencia de que todos son parte activa de la misión de evangelización de la Iglesia y no sólo observadores pasivos. En segundo lugar, para inculcarles el espíritu del Movimiento Calasanz. Fue una oportunidad para que los mayores tomaran conciencia de que el cuidado y el estímulo de los más jóvenes es también su responsabilidad, de manera que el mismo espíritu y celo animen a los niños en cada etapa de su vida.
A la luz de esto se declaró el tema del nuevo año pastoral: «Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad edificada sobre un monte no se puede esconder» (Mt 5,14). En este evento se reunieron más de cuatrocientos cincuenta niños y jóvenes de los seis puestos de misión de la Parroquia: comenzando con la Santa Misa a las 9:00 horas y continuando con otras actividades socioculturales después de la Misa en el salón.
No cabe duda de que las actividades del día y la alegría expresada por los niños fueron una clara señal de que el futuro está empezando ahora. Esta es nuestra misión, este es el núcleo y el fundamento de nuestro ser como escolapios: que nos revistamos de los sentimientos de Cristo y nos hagamos cooperadores de la verdad divina adaptándonos más al modo de vida de los niños y de los pobres (Cf. Nuestras Constituciones nº 19), de manera que mientras la muerte actúa en nosotros, la vida aumenta en todos. (Cf. C 18). Que la Santísima Virgen María, Madre de nuestro Señor, y San José de Calasanz, nuestro Santo Fundador, sigan intercediendo por nosotros para que nos esforcemos cada día en hacer que Jesús sea conocido y amado entre los más pequeños.