En los primeros días de febrero, la Provincia de Argentina ha vivido con profunda alegría una serie de acontecimientos vocacionales que renuevan la esperanza y fortalecen la misión escolapia en estas tierras. Tres celebraciones, cercanas en el tiempo y hondas en su significado, manifiestan la fidelidad de Dios que sigue llamando y sosteniendo.

El sábado 7 de febrero, tuvo lugar la vestición e inicio del Noviciado de cinco jóvenes: Marcos, Iván, Santiago, Nicolás y Lautaro. Con este paso, comienzan una etapa decisiva de discernimiento y configuración más profunda con Cristo, siguiendo las huellas de San José de Calasanz, en un tiempo marcado por la oración, la vida fraterna y la formación integral.

Una semana después, el sábado 14 de febrero, en horas tempranas de la mañana, se celebró el ingreso al Prenoviciado de Víctor, Matías, Tiago, Gabriel, Bautista y Facundo. Este momento señala el comienzo de un camino de acompañamiento y maduración vocacional, donde los jóvenes se disponen a escuchar con mayor detenimiento la llamada del Señor en el seno de la familia escolapia.

Ese mismo día, durante la celebración de la Santa Misa, la Orden fue nuevamente bendecida con la profesión simple de Álbaro Martín Allende y Gregorio Míguez Casey, quienes, mediante sus votos simples, expresaron públicamente su deseo de consagrar la vida a Dios en el servicio educativo y pastoral de los niños y jóvenes, especialmente los más pobres.

Damos gracias al Señor porque sigue llamando nuevos obreros a su mies fertilísima, y confiamos a María, Madre de Dios, la custodia y el crecimiento fiel de estas vocaciones.