El 27 de noviembre celebramos el Patrocinio de San José de Calasanz sobre la escuela popular cristiana. Es una fecha muy significativa para la Orden y para todas las personas que viven y trabajan en el seno de las Escuelas Pías. De un modo especial, es una fecha importante para todos los alumnos y alumnas de nuestras escuelas. Es bueno recordarles que, en Calasanz, tienen un padre que dio su vida por ellos, para que pudieran tener posibilidades de un “feliz transcurso de toda su vida”[1]
En todas nuestras escuelas y presencias escolapias celebramos estos días el afortunado atrevimiento y tesonera paciencia con los que San José de Calasanz dio forma a las Escuelas Pías, por el bien de los niños y jóvenes, especialmente de los más necesitados. Son días de fiesta y de acción de gracias a Dios. Como Congregación General, además de compartir su alegría, queremos invitarles a renovar su compromiso con el proyecto educativo escolapio. Deseamos también agradecerles su entrega y su dedicación. ¡Gracias!
Entendemos nuestras escuelas como espacios de vida, en los que nuestros alumnos y alumnas crecen, de modo integral, en todas sus dimensiones. Hablamos de “escuela a pleno tiempo”, y buscamos integrar y desarrollar la educación formal, la no formal, la educación en el tiempo libre, el acompañamiento de los alumnos, el anuncio del mensaje evangélico, la innovación, la inserción eclesial y social, etc. La apuesta que hacemos por una “escuela a pleno tiempo” promueve esa educación integral que está en la base de nuestro carisma y de nuestra tradición. Esta es la escuela de Calasanz, que es el resultado de la corresponsabilidad, el trabajo y el entusiasmo de todos.
Seguimos caminando, día a día, en esta apasionante tarea. Que San José de Calasanz siga inspirando en todos nosotros las respuestas que los niños y niñas necesitan.
La Congregación General de las Escuelas Pías
[1] San José de Calasanz. Constituciones de la Congregación Paulina, n. 2