El pasado 20 de noviembre celebramos en la Iglesia de San Pantaleo una eucaristía de Acción de Gracias para conmemorar los 400 años de la constitución de las Escuelas Pías como Orden religiosa de votos solemnes. En la ceremonia, presidida por el P. General Pedro Aguado, tuvieron lugar también las profesiones religiosas de Brian Yuh Womei, André Serge Fouda, Brandon Sekuna Tchatien Nuvaga, Nguyễn Văn Việt y Goffredo Cianfrocca.

El acto contó con la asistencia de miembros de la familia calasancia, representados por los superiores mayores, P. Manoel Pereira, de los Cavanis, así como Anna Lucia D’Ospina, superiora de las Calasanziane, Asunción Pérez, madre general de las escolapias y Sacramento Calderón, superiora de las calasancias.

Después de la solemne eucaristía, el Historiador de la Orden, P. José Pascual Burgués, reconstruyó, a través de diferentes testimonios de la época, la muerte del Santo. “La primera voz que alertó a la ciudad de Roma de la muerte de Calasanz fue la de un niño”, destaca Burgués. Los testimonios de un escolapio, un niño y diversos personajes del Trastévere romano, “atraviesan los siglos y llegan hasta nosotros para hablarnos de la vida, las virtudes y los hechos extraordinarios acaecidos tras la muerte de este hombre ciertamente poco común que es Calasanz”.

Con una sencilla ofrenda de la luz frente a la tumba de Calasanz, se inauguró el Spazio Calasanz, un sencillo espacio expositivo que muestra las claves de la vida del fundador y los frutos que el Espíritu Santo ha suscitado en estos años a través de las diversas ramas calasancias surgidas del tronco de las Escuelas Pías.

Posteriormente dio comienzo el acto institucional en el que se llevó a cabo la presentación del año Vocacional Escolapio así como diferentes dinámicas en la que se compartieron retos y testimonios vocacionales. El Asistente General P. Francisco Anaya, presentó las líneas maestras del año vocacional, y dio paso a una mesa redonda con cuatro jóvenes juniores de los 4 continentes donde las Escuelas Pías están presentes: Pierre Bacary de África, Heyder Vieira de América, Borja de la Rúa de Europa y Nguyễn Văn Việt del continente asiático. En un ambiente distendido, y conducido por José Beltrán, director de Vida Nueva, los juniores compartieron su testimonio vocacional invitando a los jóvenes “a no tener miedo a las preguntas y a ser dóciles a la acción del Espíritu Santo.”

El Postulador General, P. Andrés Valencia, presentó las novedades acerca de proceso de beatificación del joven Glicerio Landriani y presentó la nueva página web (https://www.landriani.org) que pretende impulsar su causa. Landriani, nacido en una familia importante y distinguida de la sociedad milanesa del momento, trabajó junto a Calasanz en las primeras fundaciones y murió a los 30 años, siendo un ejemplo de fuerza y juventud escolapia.

El P. General introdujo posteriormente a cada uno de los superiores de la familia calasancia que participaron en una mesa redonda. Para Pedro Aguado “vivir la paternidad enriquece a la familia entera y a cada una de las ramas de la familia calasancia”, siendo conscientes de que “la vida de la Orden no procede esencialmente de nuestro trabajo, sino del favor de Dios”, explicó. El acto contó con la participación de la Fraternidad de las Escuelas Pías. Alfredo Marcos, miembro del Consejo General, destacó en su intervención la alegría del encuentro y animó a seguir impulsando una realidad laical escolapia comprometida con las Escuelas Pías.

Finalmente, como colofón, los diferentes superiores de la familia calasancia compartieron las dichas y los retos vocacionales desde cada una de las realidades que viven.

Demos gracias a Dios por este IV centenario de vida de las Escuelas Pías, entregándonos cada día por los niños, niñas y jóvenes que el Señor nos ha confiado, especialmente por los más pobres, como lo haría San José de Calasanz con amor y alegría.