Van llorando cuando siembran la semilla y regresan cantando al cosechar las gavillas, nos enseña el Salmo 125. Qué maravillosa mies la de las Escuelas Pías en las que podemos comprobar que esto es ley de toda fundación que se inicia con sacrificio y entrega y produce frutos de fecunda santidad.

Tal ha sido la experiencia del Jubileo por los 50 años de Presencia Escolapia en Quimilí, que la Provincia de Argentina celebró el pasado 10 y 11 de septiembre, convocados por las varias obras que funcionan en esa presencia, y con la participación de representantes religiosos y laicos de las demás comunidades y obras de nuestra Provincia.

La celebración estuvo además enriquecida con la Presencia del P. General y Asistente General por América. El P. Pedro Aguado captó profundamente y expresó el sentir de la parte de la familia escolapia que peregrina en Argentina al constatar que “así como Quimilí fue bendecido como pueblo por la presencia escolapia, también Quimilí constituye una bendición para las Escuelas Pías de Argentina y para toda la Orden”.

Un par de jornadas en que la acción de gracias ganó el ánimo de todos, por la obra que Dios hace en los corazones que se abren a su gracia, por las maravillas de tantos escolapios que sembraron piedad y letras y por el testimonio de un pueblo y comunidad que saben valorar la herencia recibida.

Por muchos años de presencia escolapia en Quimilí y por la perseverancia de las vocaciones religiosas escolapias que Dios está suscitando en estas queridas tierras.

P. Luis Maltauro Sch.P.